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  • Entre Luces, Camaras y la IA

    Mi viaje desde las placas 4×5″ al presente digital.

    Durante mis más de 30 años como fotógrafo publicitario de alimentos, me ha tocado vivir un sinfín de experiencias de todo tipo. He visto pasar cambios en el mercado, en la tecnología, en los clientes, en las empresas, con personas que entran y salen, y, sobre todo, he tenido la dicha (como diría mi madre) de conocer gente maravillosa… y también otra no tan maravillosa, como pasa en la vida y en cualquier medio. Sería imposible contar la cantidad de anécdotas que guardo, pero esta es la primera de muchas que iré compartiendo en mi blog.

    Me tocó hacer producciones muy grandes y complicadas, y otras más sencillas. Algunas en las que, en una hora, ya tenía las fotos listas y el cliente se iba feliz… y otras en las que una sola imagen me llevó más de ocho horas. Recuerdo una en particular: el cliente más complicado que tuve llegó al estudio a las ocho de la mañana, y a las tres de la tarde, con la foto a medio tomar, se fue directo al aeropuerto rumbo a Honduras. Cuatro horas después, ya desde allá, seguimos la sesión por videoconferencia. A las once de la noche, finalmente, aprobó la fotografía.

    En resumen, he visto de todo. Pero lo que más me impresiona, incluso después de haberme retirado de este mundo publicitario y de la fotografía hace cuatro años, es el cambio que se viene, un cambio que marcará no solo a la fotografía, sino a muchos gremios en todo el mundo: la llegada y el avance de la inteligencia artificial.

    Para ilustrar lo que comento, quiero compartir un ejemplo de una de las producciones fotográficas más importantes en las que trabajamos: una serie de fotografías para los empaques de Kellogg’s Komplete.

    Todo comenzó con la reunión de producción, donde la agencia de publicidad me entregó, junto a mi equipo, una lista interminable de especificaciones. Eran detalles minuciosos: ángulos, brillos, colores, texturas. Nada podía fallar. Y es que no era solo una foto: era la imagen de un producto que iba a estar en millones de hogares, en distintos países de LATAM

    Esa presión se sentía en cada decisión: la luz, la composición, el fondo, la ambientación, etc. Todo debía ser perfecto.

    Luego de recibir las indicaciones de la agencia, por parte de Gaby, Sergio y Robertito, salí de la oficina de Leo Burnett… y empezó el estrés. El reto: tomarle foto a un «simple» plato de cereal, con uvas a la par y de fondo una plantación de viñedos, para representar el Komplete Pasas. Fácil de decir, pero complicado de hacer. Y lo que más me subía la presión era que me lo pidieron en formato 4×5”… con eso ya te imaginás el nivel de exigencia.

    Lo primero fue ir a buscar la locación perfecta (Scouting). En ese entonces, ni se me pasaba por la cabeza la idea de resolverlo en postproducción. Hoy suena sencillo: hacés el plato en estudio(con sus complicaciones del Food Styling), alquilas una foto de Stock del fondo, o la haces con un dron, luego recortas y lo pegas en Photoshop. Pero hace 20 años, si uno proponía algo así, simplemente dejaba de trabajar con esa agencia. No había espacio para algo que no fuera excelencia. Y esta no era cualquier agencia: era Leo Burnett, la primera con la que trabajé y, con los años, la que más marcó mi carrera. Le guardo un cariño enorme, y todavía recuerdo con aprecio a Roberto M., Gaby O. y Sergio A., que siempre iban tras la excelencia.

    Encontrar la locación no fue nada fácil. Pasamos un par de días enteros buscando y llegamos a la conclusión de que no había en Guatemala un solo lugar donde tuvieras una mesa servida a la altura justa para ver una plantación al fondo. Eso significaba armar una estructura firme, capaz de sostener tres personas, la mesa , flashes y la cámara 4×5”. Solo pensar en el traslado, el clima y la dependencia de terceros ya me hacía sudar frío.

    Y pensar esto: 20 años después, la fotografía digital y Photoshop hubieran simplificado todo en minutos. Pero entonces, esa dificultad era parte de la pasión, del aprendizaje. Cada foto era una aventura con su propia historia. Por ejemplo, recuerdo ir ¡nueve veces! a Puerto Quetzal para fotografiar un crucero en 4×5”. Las primeras ocho, el clima no ayudó: siempre nublado. Y cuando al fin, en la novena, estaba perfecto… por burocracia me dejaron entrar cuatro horas tarde y el barco ya se estaba yendo. Obviamente, esa foto nunca la pagaron.

    Cuando por fin aprobamos la locación en Zacapa, llegó el gran día. Salimos de madrugada de la capital con un equipo de 12 personas. Entre ellos, mi esposa María Marta, mi mejor compañera y la responsable del food styling, siempre impecable. Arrancamos ya en la finca a las 5 de la mañana, porque no nos dejaron armar nada el día anterior. La idea era usar la luz del amanecer solo para iluminar el viñedo, mientras que el set del cereal lo iluminaba con tres flashes de estudio de 1,500 watts, Profoto. Una planta eléctrica muy grande, reguladores, andamios armado para 3 metros de altura, etc. todo tenía que salir perfecto, incluso pensaba diafragmar a f/32 mínimo.

    Pero, claro, algo se tenía que arruinar: la planta eléctrica no encendió. El sol ya estaba saliendo y el corazón se me quería salir. Y como pasa tantas veces en Guatemala, llamamos a nuestro «patojo chispudo» que nos resolvió: jaló un cable desde una casa vecina, unos 30 metros. Si esa casa hubiera estado más lejos, el cable no aguantaba la carga. Ese día aprendí, otra vez, que siempre hay que estar listo para improvisar.

    Ya con todo el set montado perfecto, y los malabares del Food Styling, esperamos a que el sol iluminara el fondo, mientras con banderas controlábamos la luz en el set, para que no afectara el sol. (En la prepro con la agencia, hicimos el plano de disparo, ángulos, etc. con fotos de la locación real, tomadas con anterioridad en el scouting). Puse la primera placa 4×5”, medí con mi exposímetro Sekonic y disparé cuatro placas en total. Solo cuatro. Y después, a confiar en mi experiencia y a rezar. El calor de Zacapa era insoportable, por lo que hasta llevábamos las placas en hielera para que no se dañaran. Eran otros tiempos: un mínimo error de luz, y no lo sabías hasta días después en el revelado. Y si salían mal, no solo perdías dinero: podías perder al cliente y hasta tu reputación. (nunca usé la famosa Polaroid para comprobar la luz, esa técnica confundía más)

    Mandé a revelar y respiré aliviado…gracias a Dios, todo salió bien. Hoy pienso en eso y sonrío: ahora con una cámara digital y un poco de Photoshop, todo se simplifica. Hasta con un dron se toma el paisaje y luego lo montas con el cereal en estudio.

    Y para que veas lo que han cambiado los tiempos, hace poco probé la IA de Google que genera fotos. Le pedí una toma de fresas con crema, con una sola luz lateral a 5,600K, simulando ventana… y en menos de un minuto me dio una imagen perfecta, lista para un empaque. Mejor que muchas que hoy veo en vallas y mupis. De igual manera para seguir probando, le pedí que me hiciera una foto de dos personas comiendo en la calle, con un fondo de carros pasando, y realmente aunque se mira un poco que es IA, la foto podría funcionar muy bien.

    Hablando de la IA, casualmente, terminé de leer el libro Nexus (Best Seller) de Yuval Noah Harari, donde habla de cómo la información ha sido parte del engranaje de la sociedad, y ahora con la IA entramos a un terreno donde todo puede cambiar. No exagero cuando digo que ese libro es obligatorio… es muy interesante de principio a fin, se los recomiendo, y la verdad no deja de asustar.

    Para dimensionar la diferencia de costos entre épocas, les dejo los costos aproximados de la producción anterior:

    A) Fotografía análoga (4×5”) – año 2000 aprox.

    • Scouting y producción: Q. 8,000.00
    • 4 placas 4×5” y revelado: Q. 300.00
    • Props: Q. 3,000.00
    • Viaje para 12 personas: Q. 8,000.00
    • Alquiler de andamio y armado: Q. 10,000.00
    • Alimentación 12 personas: Q. 2,000.00
    • Alquiler de la finca: Q. 5,000.00
    • Fotógrafo, asistente y food styling: Q. 16,000.00
    • Viáticos, transporte e imprevistos: Q. 3,000.00
      Total: Q. 55,300.00

    B) Fotografía digital (aprox. 2010-2024): Q. 10,000.00

    C) Fotografía con AI (2025): Q. 200.00 al mes aprox. (suscripción de la herramienta)

    Con todo esto, uno no puede evitar preguntarse: ¿qué pasará en los próximos años? ¿Se perderá la calidad y la pasión que había antes, o encontraremos la manera de combinar la tecnología con ese espíritu artesanal que tanto marcó una época de pasión, excelencia y calidad?

    Ps.

    Otras fotos de la misma serie:

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  • Las fotografías hablan…

    Cuando inicié en la fotografía, hace ya veintiséis años, no había nada más emocionante para mí que salir a capturar el mundo a través de imágenes. Solíamos reunirnos cuatro o cinco amigos que nos organizábamos para salir a “cazar” fotografías. Podría contar un sinfín de historias con Francisco Sandoval, Juan Carlos Menéndez, Lucrecia Erazo, José Carlos Flores, Rita Villanueva, Peter Rostrock, Alan Benchoam, Ricardo Ubico, Mario Madriz +, Rodolfo Madrigal… por mencionar algunos de los que más salíamos. A veces éramos dos, otras veces éramos cinco personas, y muy de vez en cuando salía yo solo… cómo olvidar en estas salidas a Juan Menendez + y Ricardo Mata (papá)+. Ahora, veinte años después, esas excursiones ya no son tan frecuentes.

    Algunos del «grupito» y otros invitados!

    ¡Nos la pasábamos a lo grande todo el día! Salíamos a las cuatro de la mañana y regresábamos al final de la tarde, felices de hacer lo que nos apasionaba. Era interesante que muchas veces las fotografías parecían casi idénticas. Solía suceder que tomando una foto sentíamos que otro se acercaba para capturar desde el mismo ángulo… de allí salió el famoso “copycat”. Al día siguiente, nos enviábamos las fotos o nos reuníamos a verlas… y ¿qué creen? ¡Nos reíamos porque muchas eran casi iguales!

    En esas reuniones conversábamos sobre cámaras, lentes y gadgets. Unos defendían la Hasselblad, y otros, como yo, defendíamos la Mamiya. Analizábamos minuciosamente colores, encuadres, enfoques, cada detalle de la fotografía para enriquecernos mutuamente. También conversábamos sobre la diferencia entre el formato 35mm y el formato 120mm; al final decíamos: “Para qué buscar un poco más detalle en una que en otra. Nadie lo notará…”, pero en realidad nosotros lo notábamos ya era suficiente para establecer un estándar de calidad que ofrecíamos a nuestros clientes. En aquel entonces, las empresas alquilaban fotos de stock para su publicidad. Fácilmente pagaban tres mil quetzales por alquilar una fotografía, hoy ofrecen ciento cincuenta quetzales, regateando. Nos pasábamos horas de horas discutiendo amigablemente esos temas; aunque varios vivíamos de la fotografía y sabíamos que éramos competencia directa, la amista y la pasión por las cámaras nos unían como una hermandad.

    Algunos nos “empatinábamos” tomando fotos en blanco y negro que cada quien revelaba en su propio cuarto oscuro. Ese proceso siempre me fascinó. Recuerdo que cuando me cambiaba de casa, buscaba dónde poner el cuarto oscuro. Pasaba interminables noches y fines de semana revelando e imprimiendo la mejor foto, por el puro gusto y pasión por el arte. Incluso llegué a tener dos ampliadoras, al final no sé para qué, pero a ese nivel llegaba la obsesión por lograr la mejor fotografía. 

    Revelar un rollo fotográfico era una experiencia maravillosa que complementaba la inspiración de capturar algún instante que contara una historia. Revelar el rollo de fotografías te relajaba y permitía meditar sobre lo que aparecería sobre el papel/film. Te preguntabas: “¿Será que tomé bien las fotos? ¿Será que el rosto de aquella niña saldrá con las sombras adecuadas? ¿Estará muy clara o muy oscura? ¿Lo hice todo bien?” Solo quienes hemos revelado un rollo con la expectativa del resultado sabemos a qué me refiero. 

    Luego de pasar horas viendo una a una cada imagen con una lupa, bajo la caja de luz, finalmente decidías cuál sería tu “fotografía maestra”, la que imprimirías, por lo que ese negativo se convertiría en tu obra de arte.

    Después, llegaba el momento de la máxima realización para un fotógrafo: imprimir bajo la ampliadora ese negativo que tanto te costó seleccionar. Claro que primero había que decidir qué lente pondrías a la ampliadora, qué apertura para que no bajara la calidad. ¡Era y es todo un proceso! Por supuesto, se incluye ese instinto para saber “tashtuliar” y dejar la foto perfecta. 

    Al poner todos los químicos en las bandejas, bajo esa luz amarillenta que provocaba un maravilloso mood aderezado con el delicioso olor de los químicos de revelado, tocaba el proceso del vaivén de los diferentes baños de revelado. Tres minutos…cinco minutos… ¿cuántos minutos? Dependía de qué marca de químico utilizaras y de otro montón de factores. Finalmente, llegaba el momento de sacar la foto y ponerla a secar. ¡Cómo extraño esos años que la maravillosa cámara digital nos arrebató! Nunca será lo mismo ver tu obra maestra salida de un proceso de revelado y ampliación a verla inmediatamente esclava de un programa computarizado que hace casi todo el trabajo.

    Durante esos años, sentí la necesidad de enfocarme en el fotoperiodismo dúotono de personas. Mis ojos capturaron la expresión de muchos rostros hasta en los rincones más apartados de mi país, Guatemala. Esa experiencia me hizo reflexionar sobre la sociedad y sus matices de injusticia, pobreza y lucha por la vida. Cuando veo esas fotos que dejaron marca en mi forma de ver el mundo, me doy cuenta de que hubiera querido hacer más con ellas, lograr que esos rostros hablaran al mundo para sensibilizarnos y hacer algo en favor de quienes tienen menos oportunidades. Por supuesto que esa denuncia no es tema de este texto, pero realmente trato de explicar cómo una fotografía es reflejo del alma y vehículo de expresión. 

    Por cuestiones de Dios y el universo, durante muchos años me enfoqué en la fotografía publicitaria de alimentos, lo que desvió mi atención del arte blanco y negro. Luego apareció la cámara digital, y con ella, miles de fotógrafos que ya no revelan sus fotos en un cuarto oscuro, sino que aplican una infinidad de programas para manejar el color. ¡Vaya que he visto tremendas transformaciones de color a blanco y negro!

    Incluso hace unos días, vi que ya oficialmente las personas que hacen Photoshop y/o usan otros programas para retocar fotos y aumentar su saturación de colores o pasarlas a B&N, dicen: “Vamos a revelar la fotografía”. Ese comentario me hizo mucha gracia y me asombró, pero así son las cosas.

    De igual manera, la tecnología ha logrado llevar la cámara digital a otro nivel. Considero que la fotografía ya sobrepasó la calidad de la cámara que usábamos en publicidad: la 4×5”. Una cámara que muchos fotógrafos jóvenes no conocen ni han escuchado mencionar, que tomaba fotos de una en una y la revelada implicaba una inversión considerable… es decir, en serio tenías que saber tomar fotos, tenías que saber de luces y sombras, etc.  Si no sabías, no eras fotógrafo, pero eso sucedía allá por inicios del nuevo milenio, cuando no éramos más de diez los fotógrafos publicitarios en Guatemala.  

    Hace unos días cambié a lo que podría ser la última cámara fotográfica que compro nueva. Regresé a Sony, ya que después de haber probado una y otra y otra vez distintas marcas, estoy llegando a la conclusión de que Sony es la mejor en absolutamente todo, especialmente en lo mas importante: la calidad del sensor y la óptica de los lentes. Eso de cambiar cámaras es una característica de muchos fotógrafos porque nos gusta probar los nuevos equipos que salen al mercado cada tres o cuatro años. No sé por qué, pero nos apasiona tener siempre lo mejor para entregar lo mejor. Con cualquier cámara de fotografía, podemos hacer excelentes fotos… pero me gusta la parte técnica de la iluminación, los lentes, las cámaras etc. Todo lo que tiene que ver con el arte de la fotografía, simplemente apasiona!

    Nunca olvidaré cuando compré mi primera cámara en Panamá; fue una Minolta, unos cuantos años antes de casarme. La tenía en mi mesa de noche todo el tiempo, analizando y pensando de qué forma dedicarme a la fotografía publicitaria para vivir. Pocos años después, tomé la decisión más importante de mi vida y lo dejé todo por hacer realidad mi sueño de ser fotógrafo. Era un ingeniero industrial recién graduado de la Landívar, con un excelente puesto en HB Fuller como gerente de producción y con mi esposa, María Marta, recién enterada de que estaba embarazada de mi hija Daniela. Esa decisión fue acertada, ya que continúo haciendo fotografía publicitaria, especialmente de alimentos. Pero bueno…esa será otra historia que dejo pendiente. Aquí estoy si deseas algún consejo sobre este apasionante mundo de las imágenes que hablan. Que Dios te bendiga y a este maravilloso país, Guatemala. 

  • La época dorada de la fotografía

    Encontré esta foto que me tomaron hace unos 25 años, mientras trabajaba con una cámara 4×5” Linhof Master Technika en una sesión con modelo en Zacapa, para una empresa de fertilizantes. Fotografiar modelos con esa cámara era otro nivel de dificultad, y más aún sin usar el Polaroid Back, que nunca llegué a emplear.


    Hace poco me topé con el lente con el que hice esa toma, y sigue en perfecto estado. No dejo de asombrarme de cómo todo cambió tan rápido en el mundo de la fotografía.

    En ese entonces solo disparabas una o dos placas del sujeto, con pleno conocimiento de la luz, de la cámara, etc. y de cómo dirigir al “modelo” a la primera.
    También hallé una carta que escribí pidiéndole a Dios que salieran bien unas fotos de un catálogo de Hyundai. Fueron dos carros fotografiados en 3 días, con más de diez flashes de 1,500 watts cada uno y una 4×5”. (Me pagaron las 8 fotos con un carro nuevo Hyundai Santa Fe). Estaba tan estresado por el resultado que decidí dejar constancia en aquella carta para mis memorias.
    Ese era el día a día de los cuatro o cinco fotógrafos de aquellos años: calidad, pasión y conocimiento eran lo que realmente nos hacía destacar. Yo cobraba hasta Q. 5,000.00 de aquella época, por cada foto de comida en 4×5”, y llegue a tener 3 estudios en la plaza 20 calle, uno a la par del otro, tomando carros, modelos y comida, hasta 5 clientes por día. Hace 4 años que decidí no seguir mas, fue cuando alguien cotizó Q. 1,000.00 por una sesión de 3 fotos, y yo Q. 10,000.00 Estas son Memorias de la época dorada de la fotografía, en que todo era pura pasión por hacer el mejor trabajo! Felicidades a todos los fotógrafos que son pura pasión, “ojo”, y excelencia! .

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  • Patinovia

    Hoy desperté soñando que mi querida Guatemala era ese país que todos los chapines nos merecemos: un país con seguridad en las calles, con un buen sistema de salud, donde se puede transitar fluidamente. Somos un país donde su gente es maravillosa, somos personas que amamos profundamente esta tierra que nos vio nacer, y queremos poder trabajar con pasión y excelencia, queremos vivir en paz, felices y motivados.

    Me desperté a las 4:00 a.m., ya que tenía una reunión a las 8:00 a.m. Todos los chapines hoy en día sabemos que debemos levantarnos a esta hora para poder llegar a tiempo a una reunión a las 8:00 a.m., especialmente si vivimos en las afueras de la ciudad, donde reside la gran mayoría de los trabajadores que deben desplazarse hacia la capital.

    ¿Cómo llegamos a este punto? ¿Por qué los guatemaltecos seguimos permitiendo que las cosas no cambien? ¿Qué podemos hacer para cambiar esta realidad y acercarnos a ese sueño compartido?

    En algún lugar existen estudios que colocan a los guatemaltecos entre las personas más felices del mundo, y quizás parte de esto se deba a que muchas cosas las tomamos con humor, como bien lo dijo un famoso escritor extranjero. Por esta razón, evitamos enfrentar problemas de este tipo o pensamos que no es nuestro asunto y que deben resolverlo las entidades correspondientes.

    Pero a simple vista se nota que no existe una solución de raíz, concreta, viable y estructurada con visión. Me niego a pensar que debamos conformarnos y observar cómo nuestro país se hunde cada vez más en el caos vehicular, el cual podría llevarnos al colapso más temprano que tarde.

    El costo económico diario en gasolina, reparación y mantenimiento de los vehículos que pasan horas y horas en el tráfico, algo que ahora damos por sentado como si fuera normal… ¿Cuánto desgaste físico y psicológico le estamos causando a nuestro cuerpo y mente? Los costos, tanto humanos como económicos, son enormes.

    Una breve historia: Una amiga, embarazada de 6 meses, se encontraba en el tráfico junto a sus 3 hijos cuando de repente sintió una urgente necesidad de ir al baño, del «numero 2». Por más que intentó llegar a algún lugar, no lo logró a tiempo y terminó teniendo un accidente frente a sus hijos. ¿Cuántas historias como esta, que generan un enorme estrés emocional, ocurren diariamente entre los guatemaltecos? Seguramente, muchísimas.

    En algún momento se me ocurrió, casi como una broma, la idea de colocar un inodoro atado al baúl de mi carro con un letrero que dijera: «En caso de emergencia, por si el tráfico no me deja avanzar.»

    ¿Hay soluciones? Por supuesto que sí, especialmente en un país con tantos empresarios, emprendedores, trabajadores y personas inteligentes y visionarias. Entonces, ¿qué nos está sucediendo?

    Tal vez este artículo no trascienda, pero al menos quiero alzar la voz y presentar dos propuestas, enfocándome únicamente en el futuro y compartiendo mi visión sobre el tema, sin detenerme a pensar más en el pasado.

    Propuesta número 1:

    Que los 10 empresarios y líderes más destacados del país se unan para convocar a las 50 mentes más brillantes y honorables de Guatemala (sin una sola mancha en su historial). Imaginemos que se reúnan en un hotel, a puerta cerrada, durante tres días con el propósito de analizar y proponer soluciones concretas, tanto a corto como a mediano plazo, para abordar el problema del tránsito en Guatemala.

    Posteriormente, estos 10 principales empresarios, junto con una selección de las 50 mentes más brillantes, deberían invitar al presidente de Guatemala, al alcalde y a un par de ministros adicionales para presentar un plan de acción inmediato que aborde este problema. Dicho plan, que necesariamente debe implementarse ASAP, requerirá una inversión público-privada para garantizar su ejecución efectiva, ágil, eficiente y llevada a cabo con excelencia.

    Propuesta número 2:

    Entre las posibles soluciones a este problema, se podría considerar, si lo estiman adecuado, incluir la PatinoVia como parte de las propuestas. A continuación, se presenta un resumen explicativo:

    PATINOVIA

    El tráfico en Guatemala se ha convertido en una problemática que afecta profundamente la calidad de vida de sus habitantes. Diariamente, muchos guatemaltecos pasan entre 4 y 6 horas atrapados en congestionamientos viales, una situación que no solo consume tiempo valioso, sino que también tiene repercusiones significativas en la salud, la economía y el bienestar psicológico de la población.

    Impacto en la salud

    Pasar largas horas en el tráfico contribuye al sedentarismo, lo que incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares y obesidad. Además, la exposición prolongada a la contaminación auditiva y ambiental puede provocar problemas respiratorios y auditivos. El estrés generado por los embotellamientos también se asocia con trastornos como ansiedad, irritabilidad y alteraciones en los hábitos de sueño y alimentación.

    Repercusiones económicas

    El tiempo perdido en el tráfico se traduce en un aumento del consumo de combustible, elevando los gastos mensuales de las familias. Asimismo, el desgaste constante de los vehículos debido a las largas jornadas de uso y las condiciones del tráfico incrementa los costos de mantenimiento y reparaciones. A nivel empresarial, la productividad se ve afectada cuando los empleados llegan tarde o fatigados, lo que puede derivar en pérdidas económicas significativas para las empresas.

    Efectos psicológicos

    La frustración y el estrés acumulados durante las largas horas en el tráfico pueden desencadenar reacciones violentas y disminuir la tolerancia a la frustración. Además, el tiempo que se podría dedicar a la familia, el ocio o el descanso se ve reducido, afectando las relaciones personales y la salud mental de los individuos.

    PatinoVia

    Una propuesta con sentido común, que apoyara a la disminución del tránsito de Guatemala.

    ¿Qué es la PatinoVia?

    La PatinoVia es una carretera elevada que se encuentra entre 4 y 6 metros por encima de las calles y avenidas de la ciudad de Guatemala. Está diseñada exclusivamente para el tránsito de personas en patinetas eléctricas, con carriles dedicados específicamente para este propósito. La vía cuenta con un carril de ida y uno de regreso, y en cada dirección pueden habilitarse de 2 a 3 carriles, permitiendo un flujo ordenado y seguro para los usuarios.

    Beneficios de la PatinoVia

    Al proporcionar una vía exclusiva para el uso de patinetas eléctricas, se disminuirá considerablemente el número de vehículos en las calles, lo que ayudará a descongestionar el tráfico y reducir los tiempos de viaje. Al estar elevada sobre las calles, la PatinoVia evita posibles accidentes con otros vehículos o peatones.

    Además, con la implementación de un carril exclusivo para patinetas eléctricas, los usuarios podrán desplazarse fácilmente a cualquier punto de la ciudad capital. Esta iniciativa contará con una amplia red vial que conectará de norte a sur y de este a oeste, garantizando acceso a todos los sectores de la ciudad. Las vías se complementarán con carreteras «aéreas» secundarias, diseñadas para optimizar la movilidad y reducir los tiempos de traslado.

    En temas de seguridad, se creará un reglamento estricto para el uso de la PatinoVia, y las carreteras “aéreas” contarán con un plexiglás en los laterales y el techo, para crear un ambiente seguro tanto para las personas en Patineta Eléctrica, como para los carros y peatones que circular e nivel del piso.

    La carretera “Aérea” será construida siguiendo los más altos estándares de seguridad, utilizando materiales resistentes y livianos. Contará con accesos y salidas al nivel del suelo, ubicados en puntos estratégicos para garantizar un ascenso ágil y sencillo. Estos accesos estarán diseñados en forma de zigzag para reducir la pendiente, permitiendo llegar a la carretera “Aérea” de manera segura y sin esfuerzo.

    La PatinoVia representa una solución innovadora que, a través de una inversión público-privada, permitirá mejorar en el corto plazo la problemática del tránsito en Guatemala, una situación que nos afecta a diario. Si no se toman medidas oportunas, este problema podría generar serias consecuencias para las personas, las empresas y el país en general en los próximos años.

    (Si cree que esta no es una buena alternativa, te invitamos a compartir su idea. ¡Gracias!)

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