Autor: jlsamayoa

  • Mi forma de cuidarme y vivir con más calma: hábitos que me han servido en estos últimos años


    Aunque muchos ya conocemos gran parte de estos puntos, quise poner por escrito mis recomendaciones personales, basadas únicamente en lo que a mí me ha servido. Son cosas que, honestamente, me hubiera gustado empezar a aplicar desde siempre, o al menos desde mis 30 años. Sin embargo, fue hasta pasados los 50 cuando comencé a hacerlas con conciencia, constancia y humildad…nunca es tarde.

    Hoy, a mis 56 años, puedo decir que ya empiezo a notar mejoras reales, no solo físicas, sino también mentales y espirituales. No escribo esto como experto ni como médico, sino como una persona que, después de muchos años, aprendió a escuchar a su cuerpo, su mente y su espíritu… y lo quise compartir con ustedes.

    Recomendaciones:

    1. Procuro vivir en paz, rezar con fe y pedirle a Dios sabiduría, salud, paz y amor… esto, varias veces al día.
    2. Agradezco todos los días por mis muchas bendiciones y evito expresar pensamientos negativos y que invadan mi mente… (Lo de los pensamientos negativos, es clave y cada día estoy mejorando).
    3. Evito al máximo, aunque cuesta, discutir con nadie y por nada. Me alejo, en la medida de lo posible, de personas tóxicas o que me generan ansiedad y/o estrés.
    4. Intento vivir lo más que puedo en el presente, sin quedarme atrapado en el pasado ni vivir con ansiedad por el futuro.
    5. Me duermo a las 9 pm y procuro dormir entre 7 y 8 horas diarias, manteniendo horarios y rutinas simples.
    6. Me baño con agua caliente por 3 minutos, y luego con agua lo mas fría posible por otros 3 minutos. Siempre, en la medida de lo posible.
    7. Dedico todos los días unos minutos a la respiración consciente, lenta y profunda, para regular mi sistema nervioso.
    8. Limito el uso de pantallas a no más de 6 horas al día y reduzco especialmente el uso del celular, ya que la corta distancia de visión en pantallas, es muy dañina. Nunca uso pantallas con la luz ambiente apagada y evito completamente las pantallas al menos 2 horas antes de dormir.
    9. Disfruto a mis hijos y a mi familia, lo más importante en la vida de muchos.
    10. Practico el ayuno intermitente con constancia, siempre acompañado de una alimentación saludable. Desayuno entre 7 y 8 am, almuerzo entre 1 y 2 pm, no ceno y vuelvo a comer hasta la mañana siguiente.
    11. Evito el azúcar y reduzco el exceso de carbohidratos; como simple. Carne roja, una vez por semana; como mariscos, pavo y cerdo la mayoría de veces, balanceado con frutas y verduras.
    12. Tomo al menos 2 litros de agua al día. Según mi experiencia personal, a uno de esos litros le agrego una cucharadita de sal marina o del Himalaya, de buena calidad, y el jugo de medio limón.
    13. Una dieta por sí sola no sirve para bajar de peso ni para mantenerlo; se requiere constancia, fuerza de voluntad y la aplicación de varios de los puntos de este listado.
    14. Camino por lo menos 2 km diarios, sin falta. Agrego estiramientos, algo de pesas en casa, y meditación.
    15. Después de comer, trato de hacer una caminata suave de 10 a 15 minutos para ayudar a la digestión.
    16. Tomo sol todos los días.
    17. Relaciones sexuales por lo menos una vez a la semana.
    18. Paso tiempo en la naturaleza y, si puedo, camino descalzo sobre tierra o grama para descargar tensión.
    19. Tomo suplementos y vitaminas acorde a mis necesidades personales.
    20. Investigo lo más posible y no tomo como verdad todo lo que se escucha y se mira en las redes.
    21. Cuido mi sistema digestivo, porque la salud digestiva influye directamente en la salud física y emocional. ¡Esto es calve!
    22. No gasto más dinero de lo que me ingresa, y ahorro como mínimo el 30% de mis ingresos, siempre, desde los 18 años.
    23. Leo al menos uno o dos libros al mes, libros que me aporten, me den paz y realmente me gusten.
    24. Evito las noticias negativas, y trato de que sea lo mínimo posible.
    25. No ingiero licor, más que el «trago social», una copa de vino de vez en cuando.
    26. Trato de viajar fuera de Guatemala, por lo menos una vez al año, aunque no me fascina viajar.
    27. Disfruto de mi casa, de la buena compañía de mi esposa.
    28. Trato de hacer todo con orden, disciplina y excelencia… jamás procrastino. Procuro nunca tener pendientes.
    29. Siempre trato de pensar en cosas nuevas, en proyectos que aporten a mi familia, a la sociedad y al país. Antes hablaba mal de Guatemala, ya no lo hago mas y comprendí que es uno de los mejores países del mundo.
    30. Amar a los animales, a todos.
    31. Ayudar/apoyar a las personas que lo necesitan dentro del círculo cercano en el que me muevo.
    32. Nuevamente, doy gracias a Dios y a la vida, todos los días.

    No creo en fórmulas mágicas ni en soluciones rápidas. Creo en el tiempo, en la constancia y en el respeto por el cuerpo y la mente. Estas recomendaciones no buscan perfección, sino orden, conciencia y paz. Cada persona debe adaptarlas a su realidad, a su edad y a su momento de vida.

    Si este texto logra que alguien haga un pequeño cambio, dormir mejor, agradecer más, discutir menos, escuchar su cuerpo o vivir con un poco más de calma, entonces habrá cumplido su propósito.

    Nunca es tarde para empezar. Yo empecé después de los 50… y sigo aprendiendo…

    Feliz año y les deseo un año lleno de salud, paz y sabiduría para tomar buenas decisiones en cada etapa de la vida. Que no falten las oportunidades, los buenos momentos y, sobre todo, la tranquilidad para disfrutar.

    JL Samayoa

    PD. Si alguien quiere que le comparta lo que como diariamente, puede escribirme a: fefe2810@yahoo.com. Solo comparto mi experiencia personal.



  • Memorias de un pañal: mi oficio es aguantar …

    Hoy les cuento una historia muy seria… contada por un pañal

    Les cuento mi historia, recordando que por supuesto fui concebido en una fábrica a muchos kilómetros de distancia de donde hoy me encuentro. Viví mis primeros minutos apilado en una bodega y aún recuerdo las divertidas anécdotas que contaban mis ancestros en sus bolsas. Fui concebido para realizar una tarea importante y viajo feliz a donde me lleven, pero tal vez esos raros seres que se dicen humanos y que se complican la vida por cualquier cosa, no comprendan que voy orgulloso de cumplir con este oficio, con una dignidad y una excelencia que ellos no suelen apreciar. 

    Estemos claros: Mi oficio es aguantar la caca. Trabajo con bebés y ancianos, acurrucando el excremento, la caca, el popó, el orine, el pipí… o como les quieran llamar y conste que lo hago con todo el amor del mundo. Mi orgullo es que nada de lo que les sale por sus orificios inferiores llegue al exterior de su ropa y los ensucie. Soy un aguantador profesional.

    Mis ancestros me enseñaron a estar orgulloso y a hacer mi trabajo con toda pasión, por eso aquel día en el  aeropuerto de Barajas, cuando supe que me usarían durante un largo trayecto en el viaje de la familia López, me sentí muy halagado. Me habían comprado en la bodega de España y fui elegido entre mis hermanos del paquete, para proteger al bebé de la familia.

    Cuando me sacaron de la envoltura, hablaban felices entre ellos y le decían al pequeño humano que se portara bien, que me pondrían a mí y que sería un largo viaje de 10 horas, pero que me cambiarían en cuanto fuera necesario. En ese instante miré a los ojos de una señora de mediana edad, que según entendí se llamaba María y ella me sonrió diciéndome: «Pañalito de mi vida, por favor haz tu mejor esfuerzo y mantén toda la mierda y el pipí bien resguardados».

    Cuando escuché que me hablaron, me sentí orgulloso y me dije a mí mismo: «Finalmente llegó mi día». Y si, así era. Después de salir de la fábrica, esperar más de 200 días en una bodega y después 30 días en el anaquel de un supermercado, por fin María me había comprado junto con mis 11 hermanos y llegaba el momento de servir con todo mis ser. Rápido le contesté a María, pero no me escuchó. Los humanos no escuchan. Lo intenté con fuerzas, pero solo sonrió y me puso con mi parte acolchonada, hecha con precisión, frente a la piel muy suave de un pequeño bebé a quien nunca logré verle la cara, pues lógicamente a mí me toca el lado contrario. Creo que se llamaba José y pensé que María lo quería mucho.

    Mis antepasados en la bodega, contaban historias de los humanos y hablaban de esa piel suave a la que me tocaría proteger por muchas horas, tal y como se nos había encomendado desde hace tantísimos años y que mis tatarabuelos, hechos de un material que llamaban algodon, cumplieron con más trabajo que yo, pero con el mismo amor. El reto es aguantar el bulto con su espantoso olor, para que la mierda no se salga. Claro que puedo con eso y más, ahora somos más fuertes y cumplo la encomienda con total destreza. Solo pensaba que en unas horas mi esfuerzo terminaría y mi objetivo en la vida se habría cumplido. Para eso fui hecho, para servir a los demás. 

    Cinco horas más tarde y entre empujones de otros humanos, entramos a un lugar llamado avión. José estaba inquieto, creo que tenía frío. Yo había estado allá abajo, sin novedad, pero de pronto sentí que su piel se erizaba y que al fin me bañaba con el mencionado líquido calentito y amarillo, que absorbí con orgullo. Aclaro que hay pañales renegados, que no aceptan su tarea con la misma pasión, pero yo nací para servir. Mis antepasados me explicaron que casi siempre atrapar el pipí sería nuestra primera misión en la vida. Me explicaron muchas cosas, pero lo que no me esperaba era que mi misión sería mucho más retadora que la vivida por cualquiera de mis ancestros. No hay pañal en la historia del mundo, que se haya visto retado a cumplir con lo que a mí me tocó. Lo juro, soy un héroe.

    Ilustración: Rolando Ruiz

    Durante un tiempo después del agüita amarilla, José se mantuvo quieto. Estaba seco y cómodo, porque yo guardaba el líquido en mi alma, pero el frío en el avión era cada vez peor y María quiso colaborar dándole algo de comer y por supuesto, más agua. Sentí cómo mis bracitos elásticos se estiraron junto con su pancita y creí saber lo que me esperaba.  En efecto, al poco rato llegó más líquido amarillo hacia mí con la fuerza de una cascada, llenando mi alma. Cada fibra de mi ser estaba conteniendo una avalancha de pipí, tanto que temí rebalsarme. Sin embargo, lo logré y al menos hasta ahí todo iba bien. Descansamos un rato y de nuevo otro chorro potente y caliente recorrió todo mi cuerpo… y no venía solo! La segunda tarea importante estaba en puerta. Salió una gran cantidad de popó, que abracé con la mayor ternura. 

    Ya empezaba a preocuparme, porque recordaba las palabras de María: «“Pañalito de mi vida, debes aguantar muchas horas». Mi reputación de aguantador profesional estaba en juego y ahí estaba yo, aguantando con todas mis fuerzas y logrando mantener a José lo más seco y limpio posible. Mi trabajo estaba tan bien hecho, que a pesar de 2 pipís y un popó muy grande, José dormía contento y solo escuchaba de vez en cuando unos ruiditos con mal olor que llegaban a mí, pero nada que un pañal que se respete no pueda soportar. 

    Pasó un buen rato sin noticias, logré descansar y mantenerlo todo bajo control, cuando de repente sentí cómo otra cascada de agüita amarilla llegaba hacia mí como un tzunami. Llegué a sentir que no podía más, que estaba a punto de colapsar.  Recordaba mi misión, los consejos de mis ancestros y las palabras de María, pero era ella la que no reaccionaba. Soy un profesional, pero no tengo superpoderes. ¡María, somos un equipo! Yo estaba ahí como un soldado de guardia, pero era la hora del relevo y ella no se enteraba. Mis hermanos en la bolsa de pañales clamaban por salir, por cumplir la misión con el mismo sentido del deber, pero María no sacaba ni uno. ¿Qué pasaba? Yo me había despedido de mis hermanos con un ingenuo «hasta pronto». Luché con todas mis fuerzas, me crecí ante la dificultad, pero me sentía traicionado. Estaba a punto de rendirme, el líquido amarillo amenazaba con escaparse y con arrastrar en su aventura al popó. José lloraba, el mal olor comenzaba a molestar a los demás pasajeros y todo era un caos. Al fin María se levantó, pero al cargar a José me presionó con fuerza y ahí sí que no pude más. Mi pudor de pañal educado no me permite contarles los detalles. María me miró agradecida, reconociendo mi esfuerzo. Me decía: “Gracias, gracias pañalito, gracias”. Había sobrecumplido la meta trazada, llevaba más de 6 horas cubriendo el frente y la retaguardia, en puro combate cuerpo a cuerpo. 

    ¡Tengo que decirles que ese fue el momento más significativo en mi vida! Me acordé de las historias en la bodega, los relatos de mis ancestros que habían logrado aguantar heroicamente, pero ninguno como yo. Sabía que mi historia sería reconocida por mucho tiempo. Lo había logrado y estaba listo para dejar a José. Sentí como María con mucho cariño y unos cantos muy bellos, me quitó de José y solo dijo: “Sí que pesas pañalito, gracias”.  

    Pero no crean que ahí termina todo, hay más. María terminó de cambiar al bebé, que ya no lloraba. Estábamos en un espacio muy pequeño, por lo que me hizo a un ladito y yo me quedé tranquilo, esperando que me dieran una despedida honorable. Supongo que María no sabía qué hacer conmigo, porque la escuché decir: “Ni modo, al inodoro” y sin poder reaccionar sentí que volaba y caía en un líquido azuloso y frío. Se escuchó un gran ruido y una fuerte corriente pretendió arrastrarme, pero estaba tan hinchado que me trabé y no hubo manera de pasar al otro lado. Recuerdo haber pensado: «Hasta aquí llegué y este es el final de mi digna trayectoria». Ahí me quedé desmayado por un rato, hasta que entró una de las señoritas que repartía cosas en el avión y con gran asombro dijo:  “Qué es esto, quién ha dejado un pañal aquí, no puede ser”. 

    Yo no entendía lo que pasaba. Luego entraron dos personas más e hicieron unas caras tan terribles que supe que algo no estaba bien, pero comprendí que no era por mi trabajo, sino porque estaba en un lugar que no debía.  Sentí que varias manos tiraban de mí con todas las fuerzas y yo estaba tan atorado que no lograba salir. Solo escuchaba con una voz muy fuerte: «Sal de ahí, sal por favor, que tenemos una fila de gente que quiere usar este baño y aún quedan muchas horas de vuelo». 

    Ilustración: Rolando Ruiz

    Finalmente, poco a poco logré salir hecho pedazos.  Estaba todo de color azul, pero aún abrazaba algo de mi contenido con las pocas fuerzas que me quedaban. Entre gritos de horror me metieron en una bolsa similar a la que me guardó por meses en la bodega y solo escuché que otra vez me daban las gracias. ¡Ha sido un honor, pensé! Ya no tenía fuerzas para responder y además, los humanos no escuchan, por eso no dije nada pero estaba contento y agradecido con el universo por dejarme hacer mi tarea nuevamente, siempre bien hecha pues para eso nací, para llenarme de mierda con felicidad.

    Mientras cerraban la bolsa, escuché por una de las bocinas a alguien que se presentaba como el capitán, y dijo: “Les pido por favor a todos los pasajeros, que los pañales y toallas sanitarias no se depositen en los inodoros, que no están hechos para eso. Somos más de 300 almas a bordo». Todo se oscureció y me quedé tranquilo. Sentía mucho frío, pero la satisfacción de ser un héroe no me la quita nadie. No sé cuántas horas pasaron hasta que volví a ver la luz. ¿Qué está pasando ahora? No importa, para eso soy un aguantador profesional y todo lo hago con pasión.

    *Esta historia realmente sucedió en un vuelo comercial directo de España a Guatemala, el 29 de diciembre del 2022. Estaba muy cerca de la fila donde estaba “la acción”.

  • Chapinismos del alma: lo que somos, lo que decimos, lo que sentimos

    CHAPINISMOS: Se dice de las palabras, expresiones, dichos y refranes que utilizamos los guatemaltecos, los chapines, día a día para comunicarnos entre nosotros. Son esas joyas del habla cotidiana que nos unen, que nos hacen sonreír y que reflejan el corazón de este maravilloso país llamado Guatemala

    La nostalgia guatemalteca, es la que llevamos enraizada en el alma

    ¿Se puede explicar la nostalgia guatemalteca?

    Tal vez. Pero nunca del todo. Porque lo nuestro no es sólo un recuerdo: es un sentir. Un hilo invisible que uno lleva amarrado al pecho, jalando suave, recordándonos quiénes somos aunque estemos a miles de kilómetros o a una cuadra de la casa donde crecimos.

    La nostalgia chapina o chapinismos es un idioma propio. No solo se escribe… se reconoce.

    Aparece en el olor del comal al amanecer, en la risa espontánea de la vecina, en el sonido de una pelota rebotando en el callejón, en el timbre viejo de la escuela, en esa pizarra verde donde aprendimos a dibujar un círculo mal hecho… aparece en casi todo, día a día. Es un sentimiento que nos despierta algo muy íntimo: volver a ser nosotros mismos.

    Y entre todo eso, hay una nostalgia que pesa distinto: la gastronomía.

    Porque la comida guatemalteca no sólo se extraña… se sueña. Hace unos días, mi hija regresó a España después de más de cinco años sin venir. Caminamos, reímos, hablamos de todo, pero lo que más llevaba en la mente, y en el alma, era volver a comer en su Guatemala. Desde su llegada tenía anotado qué platos quería probar, qué restaurantes visitar, qué sabores abrazar de nuevo. Ella ya había escogido su desayuno desde España: huevos estrellados, frijolitos, plátanos, etc.

    Y allí, bajo el sol suave de la mañana, volvió a sentir algo que en otros países no existe: ese sabor que te regresa a casa, a la niñez, a la raíz. Y es que uno no valora del todo nuestras frutas, verduras y comidas hasta que pasa tiempo lejos.

    La nostalgia chapina también está hecha de humor.

    De palabras que sólo nosotros entendemos, de expresiones que no existen en ningún diccionario, de esa forma tan honesta y directa de hablar que para otros puede sonar fuerte, pero para nosotros es cariño puro. Así construimos puentes: con jergas, con risas, con inventos de palabras que sólo funcionan aquí.

    Pero también está hecha de lo nuestro más íntimo:

    De La Antigua con sus calles empedradas que parecen guardar la memoria de todos.

    De los barrancos que abrazan colonias enteras.

    De los mercados donde el sonido de las voces en las ventas, es la música de la mañana.

    Del huevo duro de la refa en la escuela.

    De la burra de la infancia.

    Del olor a tierra mojada de la tormenta  de mayo a septiembre.

    De la luz dorada de noviembre.

    Nostalgia es lo que sentimos cuando alguien dice “Guate” y sabemos que no se refiere a un país: se refiere a nuestra vida.

    Y por eso existe este articulo…

    No para explicar Guatemala, eso sería imposible, sino para tocar el corazón de quien, sin importar dónde esté, sabe que lo chapín se lleva en el alma: alegre, espontáneo, imperfecto, mágico y único.

    Una identidad que no presume, se reconoce… «muchá, aquel que va debajo del arco del triunfo, es de Guate»

    Este es un abrazo para vos, chapín de aquí o de allá, que llevás con orgullo tus palabras, tus historias y tus recuerdos. Un homenaje a tu forma de hablar, a tu forma de sentir y a esa manera tan nuestra de vivir la vida: con huevos, con risa, con ganas, con corazón.

    Porque Guatemala no sólo se extraña. Se siente.

    Y después de hablar de nostalgia, vale la pena recordar que los chapines tenemos palabras mágicas, chapinismos. Expresiones tan nuestras que no necesitan traducción, sólo sentirlas. Son palabras que usamos a diario, que cambian de significado según la entonación, el momento, el gesto o incluso el humor con el que se dicen. Son códigos secretos que nos ayudan a entendernos sin esfuerzo, como si compartiéramos un idioma paralelo: directo, honesto, espontáneo. Dos de esas palabras, que pueden ser cariño, admiración, enojo, burla(en buena onda) o celebración, son parte esencial de nuestra identidad: Cerote y ¡Qué de a huevo!

    Cada una es un universo: dice mucho sin decir tanto. Y sólo un chapín sabe exactamente cuándo usarlas, cómo usarlas… y cómo sentirlas.

    CHAPINISMOS: Se dice de las palabras, expresiones, dichos y refranes que utilizamos los guatemaltecos, los chapines, día a día para comunicarnos entre nosotros. Son esas joyas del habla cotidiana que nos unen, que nos hacen sonreír y que reflejan el corazón de este maravilloso país llamado Guatemala

    CEROTE:

    • Palabra cien por ciento chapina, de esas que nacen en la calle, en la escuela, en la cuadra y en la vida real. Su significado cambia según el tono, la mirada y hasta el paso con el que la decís.
    • Entre cuates, es sinónimo de confianza.

    Ejemplo:

    —Vos cerote… ¡cómo te extrañé, mano!

    • Dicho con alegría, expresa admiración sincera.

    Ejemplo:

    —Terminé el proyecto.

    —¡Cerote, qué nivel!

    • Con una sonrisa pícara, se vuelve complicidad.

    Ejemplo:

    —¿Fuiste vos el que armó el relajo?

    —Cerote… ¿y vos qué creés?

    • Cuando va con ceño fruncido, es reclamo con cariño chapín.

    Ejemplo:

    —No me dejés plantado otra vez, cerote.

    • En tono duro, es un “no fregués” chapín auténtico.

    Ejemplo:

    —¡No seás cerote!

    • Y cuando se dice despacito, con nostalgia, significa amistad de años, de barrio, de historia.

    Ejemplo:

    —Vooos cerote… cuánto tiempo ha pasado.

    • Su raíz literal existe, pero para nosotros es lo de menos: lo importante es que esta palabra es un puente emocional entre chapines; un código que sólo entiende quien nació aquí, creció aquí… o lleva a Guatemala metida en el alma.

    ¡Qué de a huevo!

    • Expresión chapina que nace del puro sentimiento: admiración, sorpresa, alegría o celebración. Es la forma más nuestra de decir ¡qué increíble! pero con sabor a calle, a barrio y a vida real.
    • Se usa cuando algo te impresiona de verdad.

    Ejemplo:

    —Mirá mi carro nuevo.

    —¡Qué de a huevo está, vos!

    • Cuando va con más énfasis y la “a” se estira, cambia todo: se vuelve reclamo disfrazado de broma.

    Ejemplo:

    —Qué de aaaaa huevo… ahora querés que yo pague todo, ¿vaa?

    • Dicho con sonrisa, es apoyo.

    Ejemplo:

    —Mañana empiezo mi negocio.

    —¡Qué de a huevo mano, dale!

    • Dicho con nostalgia, es orgullo chapín: reconocer lo bonito sin necesidad de mas casaca.

    Ejemplo:

    —Mirá este amanecer en Atitlán.

    —Qué de a huevo… sólo Guate tiene esto.

    • También sirve para felicitar sin ceremonias.

    Ejemplo:

    —Mi hija ya se graduó.

    —¡Qué de a huevo cerote, te lo ganaste!

    • Y en su versión rápida —“a huevo”— significa aprobación inmediata; una afirmación chapina que no necesita explicación.

    Ejemplo:

    —¿Vamos por un atolito a las siete?

    —¡A huevo!

    • Si lo decís con cara seria, cambia por completo: se vuelve obligación ineludible.

    Ejemplo:

    —Hay que entregar esto hoy a huevo.

    • En resumen: esta expresión es el corazón del vocabulario chapín. Una palabra que comunica emoción, carácter y complicidad. Una palabra que no necesita traducción porque lleva nuestra esencia dentro: espontánea, honesta, alegre y directa.

    Chapín

    Aquí  arriba va el rostro de un verdadero chapín: el tuyo

    • Gentilicio coloquial de Guatemala, pero sobre todo, una manera de sentir la vida.
    • Chapín es el que crece entre risas de barrio y colegio, partidos de chamusca improvisados y aventuras que empiezan con un “vamos pues”. Es el que después del almuerzo se propone una chamusca; el que toma la burra para ir al trabajo o con los cuates; el que se va dentro del trafico, en paz, cantando una canción de Arjona.
    • Chapín es el que celebra con comida, canta con alma, recuerda con nostalgia y sueña con corazón gigante. El que se emociona cuando escucha una marimba en el extranjero, el que reconoce a otro chapín con una sola mirada, el que siente que Guatemala le habla aunque esté a miles de kilómetros.
    • Chapín es el que agradece, el que comparte, el que ayuda sin preguntar. El que dice “pasá adelante” aunque no tenga espacio; el que te invita atol aunque sólo haya para dos; el que te abraza fuerte porque sabe que la vida pesa, pero juntos pesa menos.
    • Chapín sos vos, soy yo, somos todos los que llevamos este país enraizado en el alma.

    Un abrazo para vos, hermano chapín, y donde sea que estés, seguro hoy pensás en lo bella que es Guate y en cómo vas a poner tu granito de arena en pro de nuestra tierra.

    Texto y fotografías por JL Samayoa.

    Inspirado en el espíritu y la memoria continua de Nostalgia Guatemalteca, la colección de libros de Editorial Dbuk que honra el corazón de nuestro país.http://www.editorialdbuk.com

  • Guatemala: donde el sabor cuenta… nuestra historia

    La gastronomía guatemalteca no es solo un conjunto de recetas. Es un puente vivo que conecta nuestro pasado con nuestro presente, un lazo que une a familias, comunidades y generaciones enteras. En cada plato se encuentran siglos de herencia, creatividad y tradición. Y es que comer en Guatemala no es solo alimentarse: es celebrar quiénes somos.

    En nuestras mesas conviven los colores profundos del maíz, la fuerza aromática de los recados, la sutileza de los dulces artesanales, el calor de los caldos y la magia de la comida callejera. Cada preparación tiene una historia, un origen y un propósito: recordar de dónde venimos y por qué nuestra cultura gastronómica es única en el mundo.

    La riqueza culinaria del país se debe, en gran parte, a la fusión entre la tradición milenaria maya y las influencias que se sumaron a lo largo de los siglos. Esa mezcla, llena de ingenio y sabor, dio vida a una cocina vibrante y profundamente auténtica. Aquí, los ingredientes no son simples elementos: son símbolos. El maíz, el cacao, los chiles, las hierbas, el coco, el tomate, el pescado, el pollo, el cerdo, la res, el achiote… cada uno cargado de memoria y mística.

    Guatemala es también un país donde la comida refleja la identidad de su gente: cálida, generosa, trabajadora, colorida. Nuestros mercados rebosan vida; nuestras cocinas son escenarios donde se transmiten conocimientos de abuelos a nietos; nuestras celebraciones giran alrededor de un plato humeante que reúne y reconcilia.

    Este recorrido gastronómico es una invitación a descubrir, con todos los sentidos despiertos, los sabores que definen a nuestra tierra. Una invitación a dejarse sorprender por la complejidad de cada receta y por la belleza de sus historias. A sentir en cada bocado el orgullo de un país que, aunque pequeño en territorio, es inmenso en cultura.

    Quien prueba la comida guatemalteca suele descubrir algo más que sabor: descubre alma. Descubre manos que han cocinado con amor durante generaciones; descubre técnicas heredadas de pueblos ancestrales; descubre la sensibilidad de una cocina hecha para compartir.

    Y así, plato a plato, Guatemala se revela como un destino culinario extraordinario. Desde los recados robustos que hablan de paciencia y tradición, hasta los platillos caribeños que nos llevan al ritmo y la frescura del mar. Desde la nobleza del maíz, hasta los antojitos que llenan las calles de aromas irresistibles.

    Cada receta guatemalteca es un retrato de nuestra historia.

    Cada sabor, un abrazo de nuestra tierra.

    Cada mesa, un recordatorio de que somos un país que se cuenta a sí mismo a través del paladar.

    Y hoy iniciamos este recorrido compartiendo la primera de muchas recetas que iremos presentando en los próximos días:

    El Tapado, uno de los platillos más representativos y queridos del Caribe guatemalteco.

    Un plato que une mar, coco, tradición garífuna e identidad en un solo abrazo de sabor. A continuación, encontrarás la receta completa del Tapado, tal como debe ser preparada y contada, para que puedas disfrutarla en tu casa y compartirla con los tuyos.

    Receta tomada del libro “Sabores de nuestros ancestros”, patrocinado por CMI, el cual puedes descargar de forma gratuita en el siguiente enlace:

    https://u.pcloud.link/publink/show?code=kZmiWg5ZXVfjfzb1wPjVFElBj2INPbvgu9KV

    El Tapado:

    Cuando pruebas este caldo por primera vez, no entiendes qué le está pasando a tu paladar y a tu mente, simplemente no te lo puedes creer, ya que esta combinación de sabores nunca los habías probado y tus sentidos de inmediato lo reconocen y por más que piensas y trates de adivinar, no lo logras descifrar. Cuando preguntas después de probar, de qué se trata ese sabor y te dicen que tiene leche de coco y plátanos, aparte de los mariscos, empiezas a entender el porqué de su sabor y realizas por qué es uno de los platillos más queridos por todos los guatemaltecos.

    Los mariscos y el toque dulce logran un sabor exótico y único. Las comunidades garífunas en el departamento de Izabal, sirven con orgullo este plato a turistas nacionales y extranjeros que se deleitan con la comida local y con toda la belleza de este mágico lugar. El sabor único del tapado es una explosión de sabores caribeños. Es un caldo cremoso y aromático, elaborado a base de leche de coco, que se cocina con variedad de mariscos, como pescado, camarones, cangrejos y almejas. A esto se le añaden plátanos verdes, yuca y otros vegetales, lo que le otorga una textura única y un sabor muy particular. Las especias como el cilantro, el achiote y el comino le dan ese toque especial que lo caracteriza… una delicia que nadie se debería perder.

    Pueblos como Livingston son famosos por su preparación del tapado, que se considera uno de los mejores del país y para las comunidades garífunas es parte de su identidad. La cultura garífuna se caracteriza por su música, danza, idioma y gastronomía, siendo el tapado uno de sus platos más representativos. Lo sirven en fiestas, bodas y reuniones familiares.

    Rogelio, uno de los entrevistados, es reconocido en Livingston como parte de una de las familias que sus ancestros han preparado el tapado por años. Él me comentó que su familia tiene más de 350 años de prepararlo, desde la isla de San Vicente Yurume (la Isla del despertar).

    Me contó la historia del origen del nombre, que es muy simpática ya que la población garífuna lo llama “tapou” porque al estar hirviendo en la olla, emite un sonido parecido a “tapou, tapou, tapou…” Los ladinos y mestizos que visitan la población garífuna, por razones de dicción y facilidad lo llaman tapado. Hay otra variedad de tapado que se llama “tikini” que en lugar de leche de coco usan agua y harina de trigo.

    Otros platos que acompañan al tapado como preparación del día a día, son el judutu (plátano machacado hecho puré que se remoja y se come con una caldereta de pescado), “rice&beans” (frijoles colorados más arroz, cocinado en leche de coco), las flitas (banano verde frito en aceite), jarabata (banano verde macerado asado en comal, que produce unas tortas sin grasa), darasa (tamales de banano verde, envueltos en hojas y hervido). Están también las alabúndigas (albóndigas de banano verde con leche de coco).

    Cuenta el entrevistado que según la tradición popular, los hombres jóvenes son fuertes y musculosos gracias a la ingesta del tapado y el judutu. De hecho hay porras cantadas por los jóvenes garífunas que dicen así: “El que quiere ganar a la buga que coma tapado y judutú”, ya que es la comida de la fortaleza.

    A mi parecer, es el mejor caldo o sopa que he probado alrededor del mundo y si tienes la oportunidad de visitar Izabal, no puedes dejar de probar el tapado. Es una experiencia culinaria única que te transportará a la rica cultura garífuna y te permitirá disfrutar de los sabores auténticos del Caribe guatemalteco.

    Receta

    Cantidad: 4 personas

    Dificultad: nivel 2 de 3

    Ingredientes

    ◆ 2 cabezas de pescado fresco

    ◆ 4 pescados enteros (mojarras) limpias y sin escamas

    ◆ 20 camarones

    ◆ 4 jaivas o cangrejos

    ◆ 1 lb de conchas

    ◆ 1 lb de jutes con los picos o puntas cortados

    ◆ 3 plátanos verdes pelados y cortados en rodajas

    ◆ 2 bananos verdes pelados y cortados en rodajas

    ◆ 2 latas de leche de coco

    ◆ 1 cebolla picada

    ◆ 2 dientes de ajo picados

    ◆ 2 hojas de laurel

    ◆ 2 ramitas de tomillo

    ◆ 2 tomates pelados y picados

    ◆ ½ chile pimiento picado

    ◆ 2 cucharadas de consomé de camarón

    ◆ 1 manojo de cilantro o zamat

    ◆ 1 cucharada de aceite de coco

    ◆ 1 cucharada de achiote

    ◆ Aceite vegetal

    ◆ sal y pimienta

    Procedimiento

    En una olla grande colocar 2 litros de agua y dejar hervir, agregar las cabezas de pescado, achiote, consomé y sal al gusto. Dejar hasta que las cabezas estén bien cocidas, retirar y reservar el caldo.

    En una olla grande agregar el aceite de coco, sofreír la cebolla y el ajo hasta que estén traslúcidos, agregar el tomate, chile pimiento, tomillo y laurel, sazonar con sal y pimienta y dejar cocinar hasta que salga líquido. Agregar las jaivas y camarones, cocinar por unos minutos, agregar la leche de coco, el caldo, el zamat, los plátanos, bananos, conchas y jutes, cocinar por 15 minutos. Comprobar sazón.

    Salpimentar los pescados y freír en suficiente aceite.

    A muchas personas les gusta pasar el Tapado en un plato hondo grande y a la par la mojarra frita. O también puede servir el caldo con la mojarra dentro.

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    Texto y fotografías por JL Samayoa

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  • 15 días entre volcanes, sonrisas, sabores y cultura.

    Soy un eterno enamorado de mi país, Guatemala. Y aunque, gracias a Dios, he tenido la dicha, como diría mi madre, de viajar y conocer muchos lugares del mundo, incluso después de haber vivido dos años sabáticos en la maravillosa ciudad de Barcelona, debo decir que Guatemala está, sin duda, en el top 10 mundial. Lo confirman viajeros experimentados, revistas internacionales de turismo y, por supuesto, el reconocimiento de La Antigua Guatemala como Patrimonio Cultural de la Humanidad.
    Solo porque la entidad que declaró a La Antigua como Patrimonio Cultural de la Humanidad no puede seguir declarando más lugares dentro del mismo país, ¡no lo ha hecho! 😂 Porque, sinceramente, Guatemala entera debería tener ese reconocimiento. No solo por el legado milenario de los mayas y sus más de treinta ciudades arqueológicas, sino también por sus textiles únicos, su gastronomía incomparable, su arte, su música, su historia viva y, sobre todo, por su gente maravillosa, siempre sonriente, solidaria y llena de luz. Guatemala es de esos lugares donde uno puede afirmar, con el corazón en la mano, que un buen viaje no se mide en kilómetros, sino en la cantidad de memorias que deja en el alma. Y eso, precisamente, es mi amada Guatemala.

    Después de recorrer Guatemala durante más de treinta años como fotógrafo publicitario, de haber editado más de sesenta libros dedicados a mi país y escrito varios sobre su gastronomía, intentaré compartir mi visión, y mi corazón, sobre el recorrido mágico que todo visitante debería vivir en quince días…

    La primera parada obligatoria es el Aeropuerto Internacional La Aurora, punto de partida de nuestro viaje mágico. Luego de pasar los controles de migración y aduana, y tras recibir la calurosa bienvenida del personal del INGUAT (Instituto Guatemalteco de Turismo), llegarás a la salida. Y ahí, justo en este momento, viene mis primeras recomendación, asumiendo, que planificaste este viaje con tiempo… porque si estás leyendo esto, seguramente ya soñabas con Guatemala desde hace meses.

    1- El noventa por ciento de los lugares en Guatemala aceptan tarjetas de crédito (en mercados, ventas de artesanías, comedores populares (Comida deliciosa), no aceptan TC). Si vienes de Europa, te recomiendo abrir una cuenta en bancos digitales como Revolut o N26, donde puedes crear fácilmente una cuenta en dólares y realizar pagos o retiros sin complicaciones. Si tienes una TC internacional, lo mejor es que te cobren en dólares.
    Si vienes de Estados Unidos o de cualquier otro país fuera de Europa, tu tarjeta de crédito convencional funcionará sin problema, incluso en los cajeros. De todos modos, siempre conviene cambiar una pequeña cantidad de dinero para tener quetzales en efectivo. No recomiendo usar dólares en comercios locales, ya que la mayoría los aceptará con un tipo de cambio muy desfavorable. Los euros, por su parte, prácticamente no se reciben.
    Evita retirar dinero en cajeros automáticos, pues las comisiones suelen ser muy altas. Mi recomendación, aunque te tome unos minutos más de tu viaje, es que te acerques a una agencia bancaria, como Banco Industrial o G&T Continental, donde con solo presentar tu pasaporte podrás cambiar la cantidad de dólares que desees de manera segura y al tipo de cambio oficial.


    2- En tu planificación, lo ideal es contactar con antelación a un guía turístico certificado, algo que el INGUAT (Instituto Guatemalteco de Turismo) puede ayudarte a gestionar, si no en la web puedes buscar. Ese guía podrá acompañarte durante todo tu recorrido, aunque no es indispensable si cuentas con un buen chofer que conozca bien Guatemala. Tener a alguien local al volante te permitirá disfrutar el viaje sin preocuparte por las rutas o el tráfico. Si prefieres manejar por tu cuenta, puedes alquilar un vehículo fácilmente desde la web o directamente en las oficinas de las principales empresas de renta, disponibles en el aeropuerto y en la ciudad.
    Lastimosamente, Guatemala aún no cuenta con metro ni trenes como los de Europa, por lo que los trayectos por carretera serán la esencia de tu viaje. No recomiendo utilizar los buses extraurbanos ni el transporte público para recorrer el país, ya que no ofrecen la comodidad que un viajero merece.


    3- Debido al intenso tráfico vehicular en la Ciudad de Guatemala, te recomiendo planificar tu llegada un viernes lo más temprano posible. Así podrás disfrutar de la capital con más calma el sábado y domingo, que son los días con menos congestión. Tenlo muy en cuenta: el tráfico entre semana puede ser realmente abrumador. Si necesitas desplazarte en esos días, las mejores horas para circular son entre las 10:00 a.m. y las 3:00 p.m.
    Nota: los lugares que menciono no están en orden y deberas de hacer tu plan de viaje, acorde a tus gustos.

     Día 1: Descubriendo la Ciudad de Guatemala (Guatemala City)
    Después de alojarte en un hotel en zona 10 o 14, recomiendo para el primer día conocer los siguientes lugares:


    -Palacio Nacional de la Cultura:
    Visita guiada, para ver los murales de Alfredo Gálvez Suárez y los salones históricos. Visitar el Palacio Nacional es adentrarse en la historia de la ciudad de Guatemala. Este imponente edificio, fue durante décadas el corazón político del país. En su interior, los murales narran, con fuerza y color, los episodios más importantes de la nación. Sus majestuosos vitrales, bañados por la luz natural, llenan los corredores de un resplandor que cambia a lo largo del día y resalta cada detalle de sus pasillos y salones. Recorrerlo con una visita guiada permite apreciar sus detalles arquitectónicos, sus patios llenos de luz y el emblemático “Kilómetro Cero”, punto desde donde se miden todas las distancias del territorio nacional. Es, sin duda, una de las joyas más simbólicas de la capital.


    -Catedral Metropolitana y Plaza de la Constitución:
    Perfecta para fotos y observar la vida cotidiana. Ubicada frente a la Plaza Central, la Catedral Metropolitana es uno de los edificios más emblemáticos del país. Su fachada y su interior sobrio reflejan más de dos siglos de historia y fe. La plaza que la rodea es el punto ideal para observar la vida cotidiana de la capital, entre vendedores, músicos y familias que llenan el lugar de color y movimiento.


    -Calle Real y Pasaje Rubio:
    Arte urbano, cafés, y librerías con alma. Un rincón ideal para caminar sin prisa y descubrir el arte urbano, pequeñas galerías, cafés acogedores y librerías con encanto. Es una zona que combina historia y modernidad, perfecta para disfrutar el ritmo auténtico de la ciudad.
    -Paseo por el Paseo de la Sexta: Es la avenida peatonal más famosa de la capital, llena de vida a cualquier hora del día. Entre músicos, artistas callejeros, tiendas y cafeterías, el Paseo de la Sexta ofrece una mirada cercana al día a día de los guatemaltecos y es perfecto para disfrutar una caminata segura y animada por el centro histórico.


    -Mercado de Artesanías (Zona 13):
    Ubicado a pocos minutos del aeropuerto, es el lugar perfecto para una última parada antes de partir. Aquí se encuentran textiles, jade, cerámica y recuerdos hechos a mano por artesanos de todo el país. Ideal para llevarse un pedazo de Guatemala en la maleta.

    Día 2: Descubriendo la Ciudad de Guatemala (Guatemala City)


    Museo Ixchel del Traje Indígena y Museo Popol Vuh: (cerrado los domingos)
    Ambos se encuentran dentro de la Universidad Francisco Marroquín y ofrecen una mirada profunda a la identidad guatemalteca. El Museo Ixchel destaca por su colección de trajes típicos y textiles que muestran la riqueza cultural de los pueblos mayas, mientras que el Museo Popol Vuh alberga una de las mejores colecciones de arte prehispánico y colonial del país. Una visita imprescindible para quienes desean entender el alma y la historia de Guatemala, su arte, cultura y arqueología de primer nivel.


    -Centro comercial Oakland Mall y Cento comercial Cayala:
    Dos de los espacios más modernos y atractivos de la capital. Oakland Mall (zona 10) combina tiendas internacionales, restaurantes elegantes y un ambiente cómodo para descansar después de recorrer la ciudad. Ciudad Cayalá (zona 16), con su arquitectura inspirada en una pequeña villa europea, ofrece plazas abiertas, cafés al aire libre y boutiques locales. Ambos son lugares ideales para disfrutar del lado contemporáneo de Guatemala City.


    Dia 3, 4, 5 y 6. Tikal, la Isla de Flores y El Mirador. Tras las huellas de los mayas .


    -Día 3: Llegada a Flores
    El viaje continúa con un vuelo de una hora desde la Ciudad de Guatemala hacia Flores, en el departamento del Petén. Al descender del avión, el visitante siente el cambio inmediato de clima: un aire cálido, húmedo y tranquilo anuncia la entrada al mundo verde del norte. La Isla de Flores, unida al continente por un pequeño puente, conserva el encanto de los pueblos que viven al ritmo del agua. Sus calles empedradas, casas de colores y vistas al lago Petén Itzá crean una atmósfera serena y acogedora. Es un lugar perfecto para caminar sin prisa, descubrir tiendas de artesanías, tomar un café con vista al lago o disfrutar una cena al atardecer mientras las luces del pueblo se reflejan sobre el agua.


    -Día 4: Tikal, la ciudad eterna (Patrimonio de la Humanidad)
    Ver Tikal por primera vez te quita el aliento, te deja sin palabras y te llena de una paz difícil de describir. Te recomiendo llegar lo más temprano posible, cuando el sol apenas comienza a filtrarse entre los árboles y el canto de las aves despierta la selva. En medio de la selva tropical, los templos se elevan entre los árboles, recordando el esplendor de una de las civilizaciones más fascinantes del mundo antiguo. El ascenso al Templo IV ofrece una de las vistas más impresionantes: una alfombra infinita de selva con las puntas de las pirámides emergiendo entre la neblina. Durante el recorrido, se visitan las plazas ceremoniales, los complejos residenciales y los senderos donde tucanes, coatíes y monos aulladores acompañan la caminata. Al finalizar el día el regreso a Flores invita al descanso, con una cena tranquila frente al lago y la satisfacción de haber tocado la historia viva del mundo maya.


    -Día 5: El Mirador desde el cielo
    Si puedes hacerlo, te recomiendo de todo corazón que hagas el esfuerzo por visitar El Mirador en helicóptero. Es una experiencia única que vale cada minuto y cada centavo. Lo ideal es coordinar para que te dejen unas horas en el sitio y luego regresen por ti. Mi amigo Juan Carlos F., gran conocedor del lugar, me sugirió contactar al tour “Tikal Go”, que organiza este tipo de vuelos y visitas guiadas con toda la seguridad y logística necesaria.
    Desde el aire, la selva parece no tener fin, un mar verde que esconde siglos de historia. Y en medio de esa inmensidad aparece La Danta, la pirámide considerada, por su volumen, la más grande del mundo. Estar frente a ella, rodeado de silencio y naturaleza pura, produce una sensación difícil de describir. Todo en El Mirador es majestuoso: su escala, su aislamiento y su energía. Es un sitio que conecta con lo más profundo de la historia maya y deja en el visitante una huella que no se olvida, al igual que Tikal, Atitlán o La Antigua.


    -Día 6: Regreso y calma junto al lago
    Después de la emoción y la grandeza de El Mirador, este día está hecho para bajar el ritmo y disfrutar la serenidad de Flores. Un paseo temprano por la isla permite apreciar su vida cotidiana: los pescadores que preparan sus lanchas, los niños que caminan hacia la escuela y el reflejo de las casas de colores sobre el agua. Es un lugar que invita a respirar despacio y simplemente estar. Puedes almorzar frente al lago o sentarte a tomar un café mientras el viento mueve suavemente el agua y te acompaña.
    El viaje de regreso desde Flores hacia La Antigua marca un cambio de paisaje y de ritmo. El vuelo a la capital dura apenas una hora, y desde el aeropuerto, el trayecto por carretera hacia La Antigua toma alrededor de otra hora más. Al llegar, las calles empedradas y las fachadas coloniales anuncian un nuevo capítulo del viaje, donde la historia y la calma se mezclan en perfecta armonía.


    -Día 7: Llegada a La Antigua Guatemala
    Al llegar a La Antigua, el viajero entra en un mundo distinto, donde el tiempo parece haberse detenido. Las calles empedradas, las ruinas coloniales cubiertas de buganvilias y las fachadas color ocre reciben con una serenidad incomparable. Caminar sin rumbo por la ciudad es la mejor forma de conocerla: el Arco de Santa Catalina, la Catedral, el Parque Central y los conventos de Capuchinas y La Merced revelan el esplendor de una época que aún respira. Al caer la tarde, los volcanes que rodean la ciudad se tiñen de oro, y la cena en un restaurante con terraza ofrece una de las vistas más bellas de Guatemala. La Antigua tiene aproximadamente 4 x 4 kilómetros y se recorre fácilmente a pie en pocas horas… caminar por sus calles es una experiencia maravillosa. (Si vienes a La Antigua en Semana Santa…es otro tema que hay que hablar mas a detalle)


    -Día 8: Arte, café y tradición
    El día comienza con un desayuno chapín entre flores y pájaros, seguido de una visita a una finca de café cercana, donde se aprende sobre el proceso artesanal que ha dado fama mundial al café guatemalteco. Más tarde, se puede recorrer alguna galería de arte o taller de jade, y detenerse en los mercados de artesanías donde los tejidos mayas destacan por su color y detalle. Por la tarde, una caminata hasta el Cerro de la Cruz permite contemplar desde lo alto el trazado colonial de la ciudad, con los volcanes de Agua, Fuego y Acatenango en el horizonte. La noche invita a una cena a la luz de las velas y una copa de vino bajo el cielo despejado de Antigua.


    -Día 9: Experiencias y despedida
    El último día está pensado para disfrutar Antigua sin prisas. Un recorrido por el mercado local, una visita al Museo del Chocolate o una clase corta de cocina guatemalteca completan la experiencia cultural. También puede ser el momento ideal para visitar una alfarería o tienda de diseño local, donde los artesanos combinan tradición y modernidad con gran talento. Antes de partir, un café frente al Parque Central invita a contemplar por última vez la vida tranquila de esta ciudad, donde cada esquina guarda una historia. Es el cierre perfecto para un viaje que unió historia, naturaleza y alma, dejando en el corazón la sensación de haber descubierto la esencia más pura de Guatemala.


    -Día 10: Llegada al lago de Atitlán
    El viaje desde La Antigua hacia Atitlán (1 hora y media) es un recorrido entre montañas, valles y cafetales que anticipa la belleza del destino. Al llegar, el primer encuentro con el lago deja sin palabras y mas… nunca has visto algo similar. Rodeado por los volcanes Tolimán, Atitlán y San Pedro, el paisaje parece un espejo perfecto del cielo. Puedes llegar a Panajachel, uno de los pueblos mas conocidos y este primer día es para llegar y respirar: caminar por el muelle, escuchar el sonido del agua y ver cómo el sol se oculta detrás de los volcanes mientras el cielo se tiñe de tonos rosados. La cena junto al lago, bajo las luces reflejadas en el agua, es una experiencia de paz absoluta. En Panajachel hay muy buenos hoteles.

    -Día 11: Los pueblos del lago
    Este día está dedicado a conocer los pueblos que rodean Atitlán, cada uno con su identidad y tradiciones. San Juan La Laguna destaca por sus cooperativas de arte y sus tejidos naturales teñidos con plantas, donde las mujeres mayas trabajan con orgullo y maestría. En Santiago Atitlán, la devoción y la historia se mezclan en cada calle, entre máscaras talladas, iglesias antiguas y la figura mítica de Maximón. Panajachel, más animado, ofrece mercados llenos de color, tiendas artesanales y cafés frente al lago. Tomar una lancha y moverse entre los pueblos es vivir la esencia del lugar: diversidad, calma y autenticidad. Al caer la tarde, un café en una terraza de Panajachel o una copa de vino en San Marcos cierra el día con la serenidad que solo Atitlán puede regalar. También puedes visitar Santa Catarina Palopo… un pueblo soñado! En el pueblo que estes, no dejes de buscar a los pescadores y disfrutar de el ir y venir de las redes!


    -Día 12: Naturaleza y despedida
    El último día invita a disfrutar de la naturaleza con calma. Un amanecer desde el muelle o una caminata corta hasta el Mirador del Rostro Maya permite ver el lago en toda su quietud. Quienes prefieren algo más activo pueden remar en kayak al amanecer o visitar una finca de café en las laderas del volcán. El almuerzo frente al lago se convierte en un ritual de agradecimiento, una pausa para absorber la energía del entorno antes de partir. Atitlán no se olvida: su belleza queda grabada en la memoria como una promesa de regresar.
    Moverte en lancha entre los pueblos del lago es una forma práctica y agradable de recorrer Atitlán. Los trayectos son relativamente cortos y ofrecen vistas espectaculares, pero ten en cuenta que el famoso viento Xocomil comienza alrededor de las 5 de la tarde y puede ser bastante fuerte. En ese horario no se recomienda navegar, a menos que tengas buen estómago y estés acostumbrado al movimiento del agua. Y algo muy importante: usa siempre chaleco salvavidas al subirte a una lancha, sin importar lo corto que sea el recorrido.

    (Dejo dos días libres para tener flexibilidad en los traslados y posibles ajustes del recorrido)

    -Adicional:
    Si cuentas con un par de días adicionales, vale la pena visitar Semuc Champey, uno de los lugares naturales más impresionantes de Guatemala. Desde la Ciudad de Guatemala, el viaje por carretera dura entre 7 y 8 horas, mientras que desde Petén toma alrededor de 6. El camino es largo y con tramos de montaña, por lo que recomiendo hacerlo con un chofer o guía turístico para viajar con mayor comodidad y seguridad. Si prefieres manejar por tu cuenta, también puedes hacerlo en un carro alquilado, idealmente con tracción 4×4.

    Semuc Champey es un paraíso escondido en medio de la selva: una serie de pozas naturales de color turquesa formadas sobre un puente de piedra caliza bajo el cual corre un río subterráneo. Puedes nadar, relajarte en el agua o subir al mirador para contemplar una de las vistas más mágicas de Guatemala. Es un lugar perfecto para pasar el día y regresar el mismo día, aunque deberás levantarte muy temprano y planificar bien tu recorrido para aprovechar al máximo la visita.

    Fotografía: Juan Carlos Menéndez

    Si prefieres hacer el viaje con más calma, puedes quedarte una noche en alguno de los hoteles cercanos al parque, rodeados de naturaleza y con vistas espectaculares. Algunas buenas opciones son El Portal de Semuc Champey, que está a pocos pasos de las pozas y ofrece cabañas rústicas con ambiente ecológico, o Utopia Eco Hotel, un hospedaje sostenible con senderos, restaurante y un mirador natural al río. Ambas alternativas te permitirán descansar, disfrutar del entorno y vivir la experiencia completa con tranquilidad.

    -Anexo: Gastronomía
    Hablar de Guatemala sin hablar de su gastronomía algo impensable. Cada región del país tiene su alma en la mesa, y en este anexo compartiré los platillos más representativos que todo visitante debería probar durante su recorrido.

    No se trata solo de comer, sino de saborear la historia y la identidad de un pueblo que ha hecho de su cocina un arte vivo. Desde la riqueza ancestral del pepián, el kak’ik y los tamales mayas, hasta la frescura de los ceviches del Caribe y los postres coloniales de Antigua, la comida guatemalteca es un viaje dentro del viaje. Aquí encontrarás qué pedir en cada destino, los lugares donde mejor se prepara y algunas joyas escondidas que solo los locales conocen. Porque descubrir Guatemala también es hacerlo bocado a bocado.

    Seguido te dejo un enlace para que descargues el más reciente de mis libros dedicados a la gastronomía de Guatemala.

    https://www.editorialdbuk.com/copy-of-hecho-en-guatemala-empresas

    Mi recomendación es que, en cada lugar que visites, te tomes el tiempo de probar los platillos típicos de la región y le des una hojeada al libro para conocer un poco más sobre nuestra cocina y sus orígenes. Además del enlace al libro, encontrarás los nombres y vínculos de algunos restaurantes recomendados, la página oficial del INGUAT y la información de varios tour operadores. También incluyo los contactos de dos grandes amigos, Billy y Panchito, a quienes conocí durante mis años como fotógrafo publicitario. Ambos son choferes profesionales con amplia experiencia y un profundo conocimiento de las rutas y destinos más bellos de Guatemala.


    Anexos:
    En esta sección encontrarás enlaces útiles para planificar mejor tu viaje: páginas oficiales de los destinos mencionados, recomendaciones de restaurantes, información del INGUAT, tours y contactos de apoyo para transporte y excursiones. Todo lo necesario para que tu recorrido por Guatemala sea más fácil, seguro y completo.
    -Enlaces digitales:

    -Descarga del libro digital “sabores de nuestros ancestros” : https://www.editorialdbuk.com/copy-of-hecho-en-guatemala-empresas

    -INGUAT: https://inguat.gob.gt/es/

    -Chofer VIP: Billy Bawer: +502 5511 1335

    -Tour Operador: https://tikalgo.com/

    -eSIM: Te recomiendo contratar un eSIM antes de salir de tu país, ya sea con tu banco o con una empresa internacional reconocida. Contar con conexión a internet durante todo el viaje es indispensable hoy en día, tanto para usar mapas y aplicaciones como para mantenerte comunicado y hacer reservaciones con facilidad.


    Restaurantes en la capital:


    -Saul E. Mendez: https://gt.saulemendez.com/buen-provecho/?gad_source=1&gad_campaignid=23198367540&gbraid=0AAAAACA9dz6BNH5gtsJHrQ1aHz5yZdN1C&gclid=EAIaIQobChMI6tuY6fLdkAMVaqlaBR1ZxzWHEAAYASAAEgJz5vD_BwE#utm_source=Search_Google&utm_medium=Tr%C3%A1fico&utm_campaign=AON_GT&utm_id=SaulBistro


    -Montanos: https://www.instagram.com/montanosgt/?hl=es


    -Le Café: https://www.lecafeguatemala.com/?gad_source=1&gad_campaignid=2081998076&gbraid=0AAAAACr6JZ77XACkO2M1hvMjmb55_Xv2r&gclid=EAIaIQobChMIq9ir5vPdkAMVxq5aBR0JtQQ3EAAYASAAEgK9ffD_BwE


    -Don Emiliano:https://www.instagram.com/donemiliano.gt/?hl=es


    -Ambia: https://ambia.com.gt/

    Restaurantes en La Antigua Guatemala:

    – El Tenedor del cerro: https://www.casasantodomingo.com.gt/es/gastronomia/el-tenedor-del-cerro

    -Casa Sto. Domingo: https://www.casasantodomingo.com.gt/es

    -Fridas: https://restaurantefridas.com

    -Las tres amigas: https://www.lastresamigas.com/location

    -Los Tres Tiempos: https://www.lostrestiempos.com/?gad_source=1&gad_campaignid=21634461117&gbraid=0AAAAApxgKX8fE-nwmT24tBCAN_JBKo4VP&gclid=CjwKCAiA8bvIBhBJEiwAu5ayrDotxlEoFAD4pViej2OaPa4uri2Mzyc-wFjjdXvfePXJllf4jancNRoCESQQAvD_BwE

    -Casa Escobar: https://casaescobar.com.gt

    -Mono Loco: https://www.restaurantemonoloco.com

    Hoteles en Altitlán:

    https://www.hotelatitlan.com

    https://www.casapalopo.com/es/


    Si tienes alguna duda o necesitas una recomendación más personalizada, puedes escribirme con toda confianza. Será un verdadero placer ayudarte y orientarte para que tu viaje por Guatemala sea una experiencia inolvidable. Puedes contactarme al correo: fefe2810@yahoo.com


  • Ser Chapin, incluso en el tráfico

    Después de dos años de vivir en España, me di cuenta de algo que no entendía hasta ahora: no puedo estar sin mi amada Guatemala. Como dicen muchas personas, con esa sabiduría tan chapina, “no me hayo”. Y sí, eso fue exactamente lo que sentí. Es difícil explicar esa expresión, pero para mí es una mezcla de nostalgia, vacío, desesperación y ese llamado profundo que te hace tu tierra. Por años había escuchado esa frase sin darle mucha importancia, pero solo cuando uno vive lejos comprende su verdadero significado.

    Nos pasa a muchos chapines: salimos buscando justicia, seguridad, un nuevo inicio… un lugar donde podamos crecer más. Pero en el camino, descubrimos que nada reemplaza el calor de nuestra gente, el olor a lluvia sobre la tierra, el clima, nuestros paisajes, el abrazo de lo nuestro… a y nuestro maravilloso servicio al cliente (sí es muy bueno). Yo me fui de Guatemala después de criticarla mucho, buscando nuevos rumbos y negocios; hoy, con humildad, puedo decir que aprendí a amarla más que nunca…

    Somos miles los que nos vamos y luego regresamos, porque en el fondo sabemos que no hay como nuestra Guate. Otros nunca se fueron porque siempre tuvieron claro que no hay lugar como este país. Son los que han viajado por el mundo, han visto de todo y aun así saben que aquí está su corazón. Por años me pregunté cómo fulanito o menganito, con tanto recurso y tantas opciones, decidían quedarse. Hoy lo entiendo. Tuve que vivirlo en carne propia, irme y descubrir que nada llena ese vacío de estar lejos de donde uno pertenece, aparte de que Guate es un maravilloso país, lleno de mucha gente maravillosa.

    Una de las cosas que más me dio alivio al irme fue escapar del caos vial que vivíamos hace dos años. Pero hoy, eso ya se volvió una locura total. ¿Cómo es posible que aceptemos vivir atrapados en un tráfico que nos roba tiempo, salud y dinero, y que al final termina afectando al país entero? No entiendo cómo llegamos a este punto, pero sé que no fue de la noche a la mañana. Es el resultado de muchos años, de muchos errores y de muchos irresponsables. Y sí, también de nosotros, los ciudadanos, que por comodidad, miedo o resignación dejamos que todo siga avanzando al ritmo de la mediocridad y la corrupción.

    Esto es puro sentido común. Si un empresario o junta directiva, contrata a un gerente general para dirigir su empresa y ese gerente no arma un buen equipo o no hace los cambios necesarios, se nota rápido. A los pocos meses, si no da resultados, se le despide, así de simple. Y si además comete actos deshonestos, para afuera de inmediato. A menos, claro, que haya algún tipo de amistad o arreglo con quienes lo contrataron… y ahí es donde empieza el problema.

    A mi manera de ver, eso mismo nos pasa como país. Nosotros, los ciudadanos, somos la junta directiva de Guatemala. Nos toca exigir resultados, pedir transparencia y actuar como dueños responsables de esta gran empresa llamada nación. Porque los malos, esos que se benefician del desorden, nunca van a exigir nada. Prefieren el libertinaje, la trampa y el caos. Entonces, ¿qué nos pasa a los buenos?

    Vivimos atrapados en un tránsito que parece un castigo, que nos impide hasta planear el día o disfrutar un fin de semana. Y mientras tanto, caemos en el juego de los mismos de siempre: los que nos mienten, los que prometen soluciones y no hacen nada, los que culpan a otros por su propia incapacidad. En lugar de asumir responsabilidades o renunciar por dignidad, siguen ahí, burlándose del país entero. Y nosotros, muchas veces, callamos. Nos acomodamos. Decimos “yo mejor me dedico a lo mío”, como me dijo un amigo empresario hace poco. Y sí, tiene razón… pero ¿hasta cuándo diremos todos lo mismo? Si seguimos así, el país colapsará bajo su propio peso, sin transporte, sin vías adecuadas, sin orden; ningún país avanza. Y lo peor es que quizás estamos a punto de llegar a un punto de no retorno.

    Hace unos días viví un caso que me hizo pensar mucho. Un amigo tenía un terreno con un problema que afectaba a toda una vecindad. Por años, nadie hizo nada. Cada vecino jalaba para su lado, otros ni sabían del tema, y el problema seguía igual. Hasta que uno de ellos tomó el liderazgo. Se reunió con todos, explicó la situación, y en un mes resolvieron lo que no habían logrado en cinco años. Solo hizo falta una cosa: liderazgo.

    Con el tránsito pasa igual. La solución está ahí, frente a nosotros. Solo falta alguien que tenga la visión, el carácter y la decisión de hacer lo que debe hacerse. Si no hay liderazgo en las instituciones que les corresponde actuar, hay muchos guatemaltecos capaces de hacerlo. Solo hace falta uno que diga, como en el famoso eslogan de Nike: Just do it.

    Hemos visto mil veces escenas que se repiten cada día en nuestras calles: gente buena, trabajadora, chapines sencillos que se levantan con pasión a ganarse la vida. Personas que, después de tres o cuatro horas atrapadas en el tráfico, terminan perdiendo la paciencia, no por falta de educación o inteligencia emocional, sino porque simplemente ya no pueden más. Nos pasa a todos. Se nos cruza un motorista imprudente o alguien desesperado y… “se nos cruza el cable”. Y claro, vienen las consecuencias. 

    Pero, ¿quién es el verdadero responsable? ¿Ese motorista que también lleva tres horas sin moverse? ¿O uno mismo, que mide su día según cuántas veces tuvo que parar para orinar en medio del tráfico, porque no hay ni dónde orillarse? Yo mismo lo he vivido: tener que pasarme al asiento de atrás, arrodillarme y usar el frasco de vidrio que llevo guardado solo para eso. Y no es chiste. 

    Mi realidad chapina en pleno tráfico: mi frasco de emergencia. Porque cuando el país no avanza, uno tiene que ingeniárselas para sobrevivir

    Una amiga incluso tuvo que hacer sus necesidades (número 2) frente a sus hijos, en pleno centro del columpio de Vista Hermosa, porque no había otro lugar. ¿Qué clase de país permite eso? ¿Cuánto nos cuesta este caos? Más de un millón de guatemaltecos atrapados cada día, perdiendo entre cuatro y seis horas de vida, gasolina, repuestos, aceite… y lo peor salud mental y física. ¿Cuánto vale el desgaste de nuestras espaldas, de nuestros nervios, de nuestros músculos? 

    Guatemala, el país de la eterna primavera… convertido por la corrupción, la negligencia y la indiferencia en el país del eterno desastre vehicular.

    Y aun así, con todo lo que vivimos, sigo creyendo profundamente en Guatemala. Porque este país no está hecho solo de políticos ni de sistemas quebrados: está hecho de nosotros, los chapines que soñamos, trabajamos y amamos con el alma. Somos un pueblo noble, creativo, innovador, trabajador, que ha sabido levantarse una y otra vez, aunque nos hayan quitado tanto.

    Guatemala no necesita milagros, necesita guatemaltecos despiertos. Gente que deje de decir “alguien debería hacerlo” y empiece a decir “yo puedo hacerlo”. Porque al final, los cambios no vienen de arriba: nacen en la conciencia de los que ya no toleran ver cómo su país se hunde y deciden actuar con amor, con ética y con fe.

    Yo creo en el día en que volvamos a sonreír en el tráfico porque sabemos que el camino, aunque largo, por fin está avanzando. Creo en la nueva generación que ya no repite las viejas mañas. Creo en los chapines honestos, en los que trabajan sin hacer ruido, en los que no se rinden.

    Por eso escribo esto, porque quiero verla despertar, florecer y brillar como el país que siempre debió ser: el país de la eterna primavera… y del eterno renacer, el país con orden, el país que reclama las cosas de sentido común🇬🇹

    Ser chapín no es solo nacer en esta tierra, es tener el corazón bien puesto, las manos trabajadoras y la esperanza terca. Es esa fuerza que no se apaga ni en el tráfico ni en la crisis, ni en el dolor… chapín es: 

    Coloquialmente el gentilicio de Guatemala.

    Chapín es la persona que después de almuerzo se organiza para jugar una chamusca; que toma la burra para ir al chance; que de ishto iba a barranquear sin permiso y luego se le armaba un gran clavo con los papás. ¡Así es un chapín! El que le hace huevos a la adversidad, el que se masca con la gente que sólo busca hacerle daño a Guate, el que a pesar de los obstáculos sale adelante porque es bien buzo.

    Un abrazo para ti, hermano chapín, porque seguramente donde sea que estés, todas las mañanas te levantas a luchar por lo que amas

    Extracto del libro “Nostalgia Guatemalteca”. 

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  • Entre Luces, Camaras y la IA

    Mi viaje desde las placas 4×5″ al presente digital.

    Durante mis más de 30 años como fotógrafo publicitario de alimentos, me ha tocado vivir un sinfín de experiencias de todo tipo. He visto pasar cambios en el mercado, en la tecnología, en los clientes, en las empresas, con personas que entran y salen, y, sobre todo, he tenido la dicha (como diría mi madre) de conocer gente maravillosa… y también otra no tan maravillosa, como pasa en la vida y en cualquier medio. Sería imposible contar la cantidad de anécdotas que guardo, pero esta es la primera de muchas que iré compartiendo en mi blog.

    Me tocó hacer producciones muy grandes y complicadas, y otras más sencillas. Algunas en las que, en una hora, ya tenía las fotos listas y el cliente se iba feliz… y otras en las que una sola imagen me llevó más de ocho horas. Recuerdo una en particular: el cliente más complicado que tuve llegó al estudio a las ocho de la mañana, y a las tres de la tarde, con la foto a medio tomar, se fue directo al aeropuerto rumbo a Honduras. Cuatro horas después, ya desde allá, seguimos la sesión por videoconferencia. A las once de la noche, finalmente, aprobó la fotografía.

    En resumen, he visto de todo. Pero lo que más me impresiona, incluso después de haberme retirado de este mundo publicitario y de la fotografía hace cuatro años, es el cambio que se viene, un cambio que marcará no solo a la fotografía, sino a muchos gremios en todo el mundo: la llegada y el avance de la inteligencia artificial.

    Para ilustrar lo que comento, quiero compartir un ejemplo de una de las producciones fotográficas más importantes en las que trabajamos: una serie de fotografías para los empaques de Kellogg’s Komplete.

    Todo comenzó con la reunión de producción, donde la agencia de publicidad me entregó, junto a mi equipo, una lista interminable de especificaciones. Eran detalles minuciosos: ángulos, brillos, colores, texturas. Nada podía fallar. Y es que no era solo una foto: era la imagen de un producto que iba a estar en millones de hogares, en distintos países de LATAM

    Esa presión se sentía en cada decisión: la luz, la composición, el fondo, la ambientación, etc. Todo debía ser perfecto.

    Luego de recibir las indicaciones de la agencia, por parte de Gaby, Sergio y Robertito, salí de la oficina de Leo Burnett… y empezó el estrés. El reto: tomarle foto a un «simple» plato de cereal, con uvas a la par y de fondo una plantación de viñedos, para representar el Komplete Pasas. Fácil de decir, pero complicado de hacer. Y lo que más me subía la presión era que me lo pidieron en formato 4×5”… con eso ya te imaginás el nivel de exigencia.

    Lo primero fue ir a buscar la locación perfecta (Scouting). En ese entonces, ni se me pasaba por la cabeza la idea de resolverlo en postproducción. Hoy suena sencillo: hacés el plato en estudio(con sus complicaciones del Food Styling), alquilas una foto de Stock del fondo, o la haces con un dron, luego recortas y lo pegas en Photoshop. Pero hace 20 años, si uno proponía algo así, simplemente dejaba de trabajar con esa agencia. No había espacio para algo que no fuera excelencia. Y esta no era cualquier agencia: era Leo Burnett, la primera con la que trabajé y, con los años, la que más marcó mi carrera. Le guardo un cariño enorme, y todavía recuerdo con aprecio a Roberto M., Gaby O. y Sergio A., que siempre iban tras la excelencia.

    Encontrar la locación no fue nada fácil. Pasamos un par de días enteros buscando y llegamos a la conclusión de que no había en Guatemala un solo lugar donde tuvieras una mesa servida a la altura justa para ver una plantación al fondo. Eso significaba armar una estructura firme, capaz de sostener tres personas, la mesa , flashes y la cámara 4×5”. Solo pensar en el traslado, el clima y la dependencia de terceros ya me hacía sudar frío.

    Y pensar esto: 20 años después, la fotografía digital y Photoshop hubieran simplificado todo en minutos. Pero entonces, esa dificultad era parte de la pasión, del aprendizaje. Cada foto era una aventura con su propia historia. Por ejemplo, recuerdo ir ¡nueve veces! a Puerto Quetzal para fotografiar un crucero en 4×5”. Las primeras ocho, el clima no ayudó: siempre nublado. Y cuando al fin, en la novena, estaba perfecto… por burocracia me dejaron entrar cuatro horas tarde y el barco ya se estaba yendo. Obviamente, esa foto nunca la pagaron.

    Cuando por fin aprobamos la locación en Zacapa, llegó el gran día. Salimos de madrugada de la capital con un equipo de 12 personas. Entre ellos, mi esposa María Marta, mi mejor compañera y la responsable del food styling, siempre impecable. Arrancamos ya en la finca a las 5 de la mañana, porque no nos dejaron armar nada el día anterior. La idea era usar la luz del amanecer solo para iluminar el viñedo, mientras que el set del cereal lo iluminaba con tres flashes de estudio de 1,500 watts, Profoto. Una planta eléctrica muy grande, reguladores, andamios armado para 3 metros de altura, etc. todo tenía que salir perfecto, incluso pensaba diafragmar a f/32 mínimo.

    Pero, claro, algo se tenía que arruinar: la planta eléctrica no encendió. El sol ya estaba saliendo y el corazón se me quería salir. Y como pasa tantas veces en Guatemala, llamamos a nuestro «patojo chispudo» que nos resolvió: jaló un cable desde una casa vecina, unos 30 metros. Si esa casa hubiera estado más lejos, el cable no aguantaba la carga. Ese día aprendí, otra vez, que siempre hay que estar listo para improvisar.

    Ya con todo el set montado perfecto, y los malabares del Food Styling, esperamos a que el sol iluminara el fondo, mientras con banderas controlábamos la luz en el set, para que no afectara el sol. (En la prepro con la agencia, hicimos el plano de disparo, ángulos, etc. con fotos de la locación real, tomadas con anterioridad en el scouting). Puse la primera placa 4×5”, medí con mi exposímetro Sekonic y disparé cuatro placas en total. Solo cuatro. Y después, a confiar en mi experiencia y a rezar. El calor de Zacapa era insoportable, por lo que hasta llevábamos las placas en hielera para que no se dañaran. Eran otros tiempos: un mínimo error de luz, y no lo sabías hasta días después en el revelado. Y si salían mal, no solo perdías dinero: podías perder al cliente y hasta tu reputación. (nunca usé la famosa Polaroid para comprobar la luz, esa técnica confundía más)

    Mandé a revelar y respiré aliviado…gracias a Dios, todo salió bien. Hoy pienso en eso y sonrío: ahora con una cámara digital y un poco de Photoshop, todo se simplifica. Hasta con un dron se toma el paisaje y luego lo montas con el cereal en estudio.

    Y para que veas lo que han cambiado los tiempos, hace poco probé la IA de Google que genera fotos. Le pedí una toma de fresas con crema, con una sola luz lateral a 5,600K, simulando ventana… y en menos de un minuto me dio una imagen perfecta, lista para un empaque. Mejor que muchas que hoy veo en vallas y mupis. De igual manera para seguir probando, le pedí que me hiciera una foto de dos personas comiendo en la calle, con un fondo de carros pasando, y realmente aunque se mira un poco que es IA, la foto podría funcionar muy bien.

    Hablando de la IA, casualmente, terminé de leer el libro Nexus (Best Seller) de Yuval Noah Harari, donde habla de cómo la información ha sido parte del engranaje de la sociedad, y ahora con la IA entramos a un terreno donde todo puede cambiar. No exagero cuando digo que ese libro es obligatorio… es muy interesante de principio a fin, se los recomiendo, y la verdad no deja de asustar.

    Para dimensionar la diferencia de costos entre épocas, les dejo los costos aproximados de la producción anterior:

    A) Fotografía análoga (4×5”) – año 2000 aprox.

    • Scouting y producción: Q. 8,000.00
    • 4 placas 4×5” y revelado: Q. 300.00
    • Props: Q. 3,000.00
    • Viaje para 12 personas: Q. 8,000.00
    • Alquiler de andamio y armado: Q. 10,000.00
    • Alimentación 12 personas: Q. 2,000.00
    • Alquiler de la finca: Q. 5,000.00
    • Fotógrafo, asistente y food styling: Q. 16,000.00
    • Viáticos, transporte e imprevistos: Q. 3,000.00
      Total: Q. 55,300.00

    B) Fotografía digital (aprox. 2010-2024): Q. 10,000.00

    C) Fotografía con AI (2025): Q. 200.00 al mes aprox. (suscripción de la herramienta)

    Con todo esto, uno no puede evitar preguntarse: ¿qué pasará en los próximos años? ¿Se perderá la calidad y la pasión que había antes, o encontraremos la manera de combinar la tecnología con ese espíritu artesanal que tanto marcó una época de pasión, excelencia y calidad?

    Ps.

    Otras fotos de la misma serie:

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  • Las fotografías hablan…

    Cuando inicié en la fotografía, hace ya veintiséis años, no había nada más emocionante para mí que salir a capturar el mundo a través de imágenes. Solíamos reunirnos cuatro o cinco amigos que nos organizábamos para salir a “cazar” fotografías. Podría contar un sinfín de historias con Francisco Sandoval, Juan Carlos Menéndez, Lucrecia Erazo, José Carlos Flores, Rita Villanueva, Peter Rostrock, Alan Benchoam, Ricardo Ubico, Mario Madriz +, Rodolfo Madrigal… por mencionar algunos de los que más salíamos. A veces éramos dos, otras veces éramos cinco personas, y muy de vez en cuando salía yo solo… cómo olvidar en estas salidas a Juan Menendez + y Ricardo Mata (papá)+. Ahora, veinte años después, esas excursiones ya no son tan frecuentes.

    Algunos del «grupito» y otros invitados!

    ¡Nos la pasábamos a lo grande todo el día! Salíamos a las cuatro de la mañana y regresábamos al final de la tarde, felices de hacer lo que nos apasionaba. Era interesante que muchas veces las fotografías parecían casi idénticas. Solía suceder que tomando una foto sentíamos que otro se acercaba para capturar desde el mismo ángulo… de allí salió el famoso “copycat”. Al día siguiente, nos enviábamos las fotos o nos reuníamos a verlas… y ¿qué creen? ¡Nos reíamos porque muchas eran casi iguales!

    En esas reuniones conversábamos sobre cámaras, lentes y gadgets. Unos defendían la Hasselblad, y otros, como yo, defendíamos la Mamiya. Analizábamos minuciosamente colores, encuadres, enfoques, cada detalle de la fotografía para enriquecernos mutuamente. También conversábamos sobre la diferencia entre el formato 35mm y el formato 120mm; al final decíamos: “Para qué buscar un poco más detalle en una que en otra. Nadie lo notará…”, pero en realidad nosotros lo notábamos ya era suficiente para establecer un estándar de calidad que ofrecíamos a nuestros clientes. En aquel entonces, las empresas alquilaban fotos de stock para su publicidad. Fácilmente pagaban tres mil quetzales por alquilar una fotografía, hoy ofrecen ciento cincuenta quetzales, regateando. Nos pasábamos horas de horas discutiendo amigablemente esos temas; aunque varios vivíamos de la fotografía y sabíamos que éramos competencia directa, la amista y la pasión por las cámaras nos unían como una hermandad.

    Algunos nos “empatinábamos” tomando fotos en blanco y negro que cada quien revelaba en su propio cuarto oscuro. Ese proceso siempre me fascinó. Recuerdo que cuando me cambiaba de casa, buscaba dónde poner el cuarto oscuro. Pasaba interminables noches y fines de semana revelando e imprimiendo la mejor foto, por el puro gusto y pasión por el arte. Incluso llegué a tener dos ampliadoras, al final no sé para qué, pero a ese nivel llegaba la obsesión por lograr la mejor fotografía. 

    Revelar un rollo fotográfico era una experiencia maravillosa que complementaba la inspiración de capturar algún instante que contara una historia. Revelar el rollo de fotografías te relajaba y permitía meditar sobre lo que aparecería sobre el papel/film. Te preguntabas: “¿Será que tomé bien las fotos? ¿Será que el rosto de aquella niña saldrá con las sombras adecuadas? ¿Estará muy clara o muy oscura? ¿Lo hice todo bien?” Solo quienes hemos revelado un rollo con la expectativa del resultado sabemos a qué me refiero. 

    Luego de pasar horas viendo una a una cada imagen con una lupa, bajo la caja de luz, finalmente decidías cuál sería tu “fotografía maestra”, la que imprimirías, por lo que ese negativo se convertiría en tu obra de arte.

    Después, llegaba el momento de la máxima realización para un fotógrafo: imprimir bajo la ampliadora ese negativo que tanto te costó seleccionar. Claro que primero había que decidir qué lente pondrías a la ampliadora, qué apertura para que no bajara la calidad. ¡Era y es todo un proceso! Por supuesto, se incluye ese instinto para saber “tashtuliar” y dejar la foto perfecta. 

    Al poner todos los químicos en las bandejas, bajo esa luz amarillenta que provocaba un maravilloso mood aderezado con el delicioso olor de los químicos de revelado, tocaba el proceso del vaivén de los diferentes baños de revelado. Tres minutos…cinco minutos… ¿cuántos minutos? Dependía de qué marca de químico utilizaras y de otro montón de factores. Finalmente, llegaba el momento de sacar la foto y ponerla a secar. ¡Cómo extraño esos años que la maravillosa cámara digital nos arrebató! Nunca será lo mismo ver tu obra maestra salida de un proceso de revelado y ampliación a verla inmediatamente esclava de un programa computarizado que hace casi todo el trabajo.

    Durante esos años, sentí la necesidad de enfocarme en el fotoperiodismo dúotono de personas. Mis ojos capturaron la expresión de muchos rostros hasta en los rincones más apartados de mi país, Guatemala. Esa experiencia me hizo reflexionar sobre la sociedad y sus matices de injusticia, pobreza y lucha por la vida. Cuando veo esas fotos que dejaron marca en mi forma de ver el mundo, me doy cuenta de que hubiera querido hacer más con ellas, lograr que esos rostros hablaran al mundo para sensibilizarnos y hacer algo en favor de quienes tienen menos oportunidades. Por supuesto que esa denuncia no es tema de este texto, pero realmente trato de explicar cómo una fotografía es reflejo del alma y vehículo de expresión. 

    Por cuestiones de Dios y el universo, durante muchos años me enfoqué en la fotografía publicitaria de alimentos, lo que desvió mi atención del arte blanco y negro. Luego apareció la cámara digital, y con ella, miles de fotógrafos que ya no revelan sus fotos en un cuarto oscuro, sino que aplican una infinidad de programas para manejar el color. ¡Vaya que he visto tremendas transformaciones de color a blanco y negro!

    Incluso hace unos días, vi que ya oficialmente las personas que hacen Photoshop y/o usan otros programas para retocar fotos y aumentar su saturación de colores o pasarlas a B&N, dicen: “Vamos a revelar la fotografía”. Ese comentario me hizo mucha gracia y me asombró, pero así son las cosas.

    De igual manera, la tecnología ha logrado llevar la cámara digital a otro nivel. Considero que la fotografía ya sobrepasó la calidad de la cámara que usábamos en publicidad: la 4×5”. Una cámara que muchos fotógrafos jóvenes no conocen ni han escuchado mencionar, que tomaba fotos de una en una y la revelada implicaba una inversión considerable… es decir, en serio tenías que saber tomar fotos, tenías que saber de luces y sombras, etc.  Si no sabías, no eras fotógrafo, pero eso sucedía allá por inicios del nuevo milenio, cuando no éramos más de diez los fotógrafos publicitarios en Guatemala.  

    Hace unos días cambié a lo que podría ser la última cámara fotográfica que compro nueva. Regresé a Sony, ya que después de haber probado una y otra y otra vez distintas marcas, estoy llegando a la conclusión de que Sony es la mejor en absolutamente todo, especialmente en lo mas importante: la calidad del sensor y la óptica de los lentes. Eso de cambiar cámaras es una característica de muchos fotógrafos porque nos gusta probar los nuevos equipos que salen al mercado cada tres o cuatro años. No sé por qué, pero nos apasiona tener siempre lo mejor para entregar lo mejor. Con cualquier cámara de fotografía, podemos hacer excelentes fotos… pero me gusta la parte técnica de la iluminación, los lentes, las cámaras etc. Todo lo que tiene que ver con el arte de la fotografía, simplemente apasiona!

    Nunca olvidaré cuando compré mi primera cámara en Panamá; fue una Minolta, unos cuantos años antes de casarme. La tenía en mi mesa de noche todo el tiempo, analizando y pensando de qué forma dedicarme a la fotografía publicitaria para vivir. Pocos años después, tomé la decisión más importante de mi vida y lo dejé todo por hacer realidad mi sueño de ser fotógrafo. Era un ingeniero industrial recién graduado de la Landívar, con un excelente puesto en HB Fuller como gerente de producción y con mi esposa, María Marta, recién enterada de que estaba embarazada de mi hija Daniela. Esa decisión fue acertada, ya que continúo haciendo fotografía publicitaria, especialmente de alimentos. Pero bueno…esa será otra historia que dejo pendiente. Aquí estoy si deseas algún consejo sobre este apasionante mundo de las imágenes que hablan. Que Dios te bendiga y a este maravilloso país, Guatemala. 

  • La época dorada de la fotografía

    Encontré esta foto que me tomaron hace unos 25 años, mientras trabajaba con una cámara 4×5” Linhof Master Technika en una sesión con modelo en Zacapa, para una empresa de fertilizantes. Fotografiar modelos con esa cámara era otro nivel de dificultad, y más aún sin usar el Polaroid Back, que nunca llegué a emplear.


    Hace poco me topé con el lente con el que hice esa toma, y sigue en perfecto estado. No dejo de asombrarme de cómo todo cambió tan rápido en el mundo de la fotografía.

    En ese entonces solo disparabas una o dos placas del sujeto, con pleno conocimiento de la luz, de la cámara, etc. y de cómo dirigir al “modelo” a la primera.
    También hallé una carta que escribí pidiéndole a Dios que salieran bien unas fotos de un catálogo de Hyundai. Fueron dos carros fotografiados en 3 días, con más de diez flashes de 1,500 watts cada uno y una 4×5”. (Me pagaron las 8 fotos con un carro nuevo Hyundai Santa Fe). Estaba tan estresado por el resultado que decidí dejar constancia en aquella carta para mis memorias.
    Ese era el día a día de los cuatro o cinco fotógrafos de aquellos años: calidad, pasión y conocimiento eran lo que realmente nos hacía destacar. Yo cobraba hasta Q. 5,000.00 de aquella época, por cada foto de comida en 4×5”, y llegue a tener 3 estudios en la plaza 20 calle, uno a la par del otro, tomando carros, modelos y comida, hasta 5 clientes por día. Hace 4 años que decidí no seguir mas, fue cuando alguien cotizó Q. 1,000.00 por una sesión de 3 fotos, y yo Q. 10,000.00 Estas son Memorias de la época dorada de la fotografía, en que todo era pura pasión por hacer el mejor trabajo! Felicidades a todos los fotógrafos que son pura pasión, “ojo”, y excelencia! .

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  • Patinovia

    Hoy desperté soñando que mi querida Guatemala era ese país que todos los chapines nos merecemos: un país con seguridad en las calles, con un buen sistema de salud, donde se puede transitar fluidamente. Somos un país donde su gente es maravillosa, somos personas que amamos profundamente esta tierra que nos vio nacer, y queremos poder trabajar con pasión y excelencia, queremos vivir en paz, felices y motivados.

    Me desperté a las 4:00 a.m., ya que tenía una reunión a las 8:00 a.m. Todos los chapines hoy en día sabemos que debemos levantarnos a esta hora para poder llegar a tiempo a una reunión a las 8:00 a.m., especialmente si vivimos en las afueras de la ciudad, donde reside la gran mayoría de los trabajadores que deben desplazarse hacia la capital.

    ¿Cómo llegamos a este punto? ¿Por qué los guatemaltecos seguimos permitiendo que las cosas no cambien? ¿Qué podemos hacer para cambiar esta realidad y acercarnos a ese sueño compartido?

    En algún lugar existen estudios que colocan a los guatemaltecos entre las personas más felices del mundo, y quizás parte de esto se deba a que muchas cosas las tomamos con humor, como bien lo dijo un famoso escritor extranjero. Por esta razón, evitamos enfrentar problemas de este tipo o pensamos que no es nuestro asunto y que deben resolverlo las entidades correspondientes.

    Pero a simple vista se nota que no existe una solución de raíz, concreta, viable y estructurada con visión. Me niego a pensar que debamos conformarnos y observar cómo nuestro país se hunde cada vez más en el caos vehicular, el cual podría llevarnos al colapso más temprano que tarde.

    El costo económico diario en gasolina, reparación y mantenimiento de los vehículos que pasan horas y horas en el tráfico, algo que ahora damos por sentado como si fuera normal… ¿Cuánto desgaste físico y psicológico le estamos causando a nuestro cuerpo y mente? Los costos, tanto humanos como económicos, son enormes.

    Una breve historia: Una amiga, embarazada de 6 meses, se encontraba en el tráfico junto a sus 3 hijos cuando de repente sintió una urgente necesidad de ir al baño, del «numero 2». Por más que intentó llegar a algún lugar, no lo logró a tiempo y terminó teniendo un accidente frente a sus hijos. ¿Cuántas historias como esta, que generan un enorme estrés emocional, ocurren diariamente entre los guatemaltecos? Seguramente, muchísimas.

    En algún momento se me ocurrió, casi como una broma, la idea de colocar un inodoro atado al baúl de mi carro con un letrero que dijera: «En caso de emergencia, por si el tráfico no me deja avanzar.»

    ¿Hay soluciones? Por supuesto que sí, especialmente en un país con tantos empresarios, emprendedores, trabajadores y personas inteligentes y visionarias. Entonces, ¿qué nos está sucediendo?

    Tal vez este artículo no trascienda, pero al menos quiero alzar la voz y presentar dos propuestas, enfocándome únicamente en el futuro y compartiendo mi visión sobre el tema, sin detenerme a pensar más en el pasado.

    Propuesta número 1:

    Que los 10 empresarios y líderes más destacados del país se unan para convocar a las 50 mentes más brillantes y honorables de Guatemala (sin una sola mancha en su historial). Imaginemos que se reúnan en un hotel, a puerta cerrada, durante tres días con el propósito de analizar y proponer soluciones concretas, tanto a corto como a mediano plazo, para abordar el problema del tránsito en Guatemala.

    Posteriormente, estos 10 principales empresarios, junto con una selección de las 50 mentes más brillantes, deberían invitar al presidente de Guatemala, al alcalde y a un par de ministros adicionales para presentar un plan de acción inmediato que aborde este problema. Dicho plan, que necesariamente debe implementarse ASAP, requerirá una inversión público-privada para garantizar su ejecución efectiva, ágil, eficiente y llevada a cabo con excelencia.

    Propuesta número 2:

    Entre las posibles soluciones a este problema, se podría considerar, si lo estiman adecuado, incluir la PatinoVia como parte de las propuestas. A continuación, se presenta un resumen explicativo:

    PATINOVIA

    El tráfico en Guatemala se ha convertido en una problemática que afecta profundamente la calidad de vida de sus habitantes. Diariamente, muchos guatemaltecos pasan entre 4 y 6 horas atrapados en congestionamientos viales, una situación que no solo consume tiempo valioso, sino que también tiene repercusiones significativas en la salud, la economía y el bienestar psicológico de la población.

    Impacto en la salud

    Pasar largas horas en el tráfico contribuye al sedentarismo, lo que incrementa el riesgo de enfermedades cardiovasculares y obesidad. Además, la exposición prolongada a la contaminación auditiva y ambiental puede provocar problemas respiratorios y auditivos. El estrés generado por los embotellamientos también se asocia con trastornos como ansiedad, irritabilidad y alteraciones en los hábitos de sueño y alimentación.

    Repercusiones económicas

    El tiempo perdido en el tráfico se traduce en un aumento del consumo de combustible, elevando los gastos mensuales de las familias. Asimismo, el desgaste constante de los vehículos debido a las largas jornadas de uso y las condiciones del tráfico incrementa los costos de mantenimiento y reparaciones. A nivel empresarial, la productividad se ve afectada cuando los empleados llegan tarde o fatigados, lo que puede derivar en pérdidas económicas significativas para las empresas.

    Efectos psicológicos

    La frustración y el estrés acumulados durante las largas horas en el tráfico pueden desencadenar reacciones violentas y disminuir la tolerancia a la frustración. Además, el tiempo que se podría dedicar a la familia, el ocio o el descanso se ve reducido, afectando las relaciones personales y la salud mental de los individuos.

    PatinoVia

    Una propuesta con sentido común, que apoyara a la disminución del tránsito de Guatemala.

    ¿Qué es la PatinoVia?

    La PatinoVia es una carretera elevada que se encuentra entre 4 y 6 metros por encima de las calles y avenidas de la ciudad de Guatemala. Está diseñada exclusivamente para el tránsito de personas en patinetas eléctricas, con carriles dedicados específicamente para este propósito. La vía cuenta con un carril de ida y uno de regreso, y en cada dirección pueden habilitarse de 2 a 3 carriles, permitiendo un flujo ordenado y seguro para los usuarios.

    Beneficios de la PatinoVia

    Al proporcionar una vía exclusiva para el uso de patinetas eléctricas, se disminuirá considerablemente el número de vehículos en las calles, lo que ayudará a descongestionar el tráfico y reducir los tiempos de viaje. Al estar elevada sobre las calles, la PatinoVia evita posibles accidentes con otros vehículos o peatones.

    Además, con la implementación de un carril exclusivo para patinetas eléctricas, los usuarios podrán desplazarse fácilmente a cualquier punto de la ciudad capital. Esta iniciativa contará con una amplia red vial que conectará de norte a sur y de este a oeste, garantizando acceso a todos los sectores de la ciudad. Las vías se complementarán con carreteras «aéreas» secundarias, diseñadas para optimizar la movilidad y reducir los tiempos de traslado.

    En temas de seguridad, se creará un reglamento estricto para el uso de la PatinoVia, y las carreteras “aéreas” contarán con un plexiglás en los laterales y el techo, para crear un ambiente seguro tanto para las personas en Patineta Eléctrica, como para los carros y peatones que circular e nivel del piso.

    La carretera “Aérea” será construida siguiendo los más altos estándares de seguridad, utilizando materiales resistentes y livianos. Contará con accesos y salidas al nivel del suelo, ubicados en puntos estratégicos para garantizar un ascenso ágil y sencillo. Estos accesos estarán diseñados en forma de zigzag para reducir la pendiente, permitiendo llegar a la carretera “Aérea” de manera segura y sin esfuerzo.

    La PatinoVia representa una solución innovadora que, a través de una inversión público-privada, permitirá mejorar en el corto plazo la problemática del tránsito en Guatemala, una situación que nos afecta a diario. Si no se toman medidas oportunas, este problema podría generar serias consecuencias para las personas, las empresas y el país en general en los próximos años.

    (Si cree que esta no es una buena alternativa, te invitamos a compartir su idea. ¡Gracias!)

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